Envejecemos sin darnos cuenta, nuestros espejos siempre nos señalan como si fueramos jovenes, y siempre nos engañan,pero llega un dia que el reloj se para, que las piermas no funcionan, que la mirada se resiste a posarse en la distancia, que el corazón se vuelve perozoso y entonces nos encontramos en otro cuepro, porque el nuestro pertenece a nuesta memoria, donde corre agil, donde sueña sin meiedo, donde baila bajo las estrellas sin frio, que recorren nuestros bautismos en la esperanza de ser eternos.

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