Los
días desaparecen sin pausa, ante la agonía de nuestra mirada; que implora no
ser secuestrada por el olvido; que es fácil de encajar dentro las lágrimas de
nuestros ojos. que anhelan recordar; que
suspiran brillar; que acarician la eternidad; que se cuela dentro de una
alcantarilla sin formas, sin voz, sin palabras: que mueren encriptadas en el
ayer, donde su eco es recogido por las manos de los hombres, de las mujeres,
que atrapan viejos sueños.

No hay comentarios:
Publicar un comentario