Una cafetera, es un objeto, que no habla,
que no piensa, que no siente; se estructura en varios cuerpos; todos útiles,
todos necesarios, todos vitales, para hacer la vida más agradable, a quien bebe
el café, como si fuera su salvavidas, en medio del océano de las rutinas, agotadoras, infames, crueles,
que nos obligan a permanecer con los ojos eternamente abiertos, frente a seres invisibles; quienes nos ordenan
no decaer, no colapsar, no colisionar junto al deseo de dormir, para así poder
olvidar la fantasía de aquellos, que invaden nuestros sueños.

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