El mar es quietud, es silencio, es
independencia, de las olas, que se acuestan, que se levantan, sin tener tiempo
para pensar; sin tener el deber de soñar; sin temer el acoso de hacer la digestión del destino ; que
se adivina como si fuera un barco a la deriva; que naufragará en un horizonte azul de lágrimas, indecisas, inconclusas, incompletas; donde la
vida, se desdibujara en la soledad del
horizonte, que surcará memorias para el olvido.
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©

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