Todavía
no soy una bolsa de plástico arrugada, somnolienta, abandonada para ser
reciclada en el tiempo. Todavía camino sin muletas, a veces hasta salto sobre
la incertidumbre. Todavía existo y eso es tan difícil como ver llorar a la luna
en una noche sin estrellas, donde mi mundo sueña a oscuras. Todavía.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©






