El
sentimiento se ancla al horizonte, para dejarse llevar por el viento y escribir
abecedarios de sueños en nuestras memorias, que lloran al ayer, donde reposan
nuestros muertos.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©
El
sentimiento se ancla al horizonte, para dejarse llevar por el viento y escribir
abecedarios de sueños en nuestras memorias, que lloran al ayer, donde reposan
nuestros muertos.
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Padre
e hija, acompasan sus pasos; juntan sus miradas; unen sus abecedarios en el atardecer;
donde son abrigados por la ternura del pasado; donde son vigilados por el destino; donde son acompañados por la
erosión del presente; que les invita a hablar de sus rutinas para no perder el
sentido del tiempo, que consume sus cuerpos abocados al olvido
Con
cariño a mi compañera de colegio Elena P.
El
destino, surca horizontes de incertidumbres, que lloran, que ríen, que besan, que
sueñan, que fingen distinguir el amor del odio: para ser fulminado por un
mañana sin destellos para la esperanza
El sentimiento
llora boca abajo; necesita una explicación a su olvido; que anhela bautizarse
en el recuerdo, para no ser sentirse derrotado por las ausencias, que vagan por
días; que escuchan suspiros, hechizados en nombres sin resolver, que amaron sin
distancias, que jugaron sin miedo, que sucumbieron en el calendario,
donde permanecen atrapados
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©
La
memoria es una castaña, silenciosa, solitaria, saliente de su vaina; que sobrevivirá
unos días en jardines, acompañados por el desaliento que supondrá el frio, la
nieve, el hielo; que cubrirán sus palabras de tristezas, que hablarán desde sus cenizas desde el olvido.
El
momento llora su olvido; el momento se abandona en la despedida; el momento se
desdibuja en el mañana; donde solo sobrevivirán el eco de las sombras; que sonámbulas
susurran al viento, sus vidas desterradas al silencio, que baila junto al ayer
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©
El
tiempo son dos relojes; uno de ida y otro de vuelta, que no se hablan, que no
se miran, que no se abrazan; se limitan a susurrarse deseos, apagados por el
destino imbécil que los persigue, que los acosa, que los invita a ser ayer
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©