Vuelan
las cigüeñas, atrapando deseos como si fueran besos inconclusos, que anhelan
terminar cobijados, bajo las estrellas del destino, que las guían solemnes hacia
la supervivencia, donde serán entregadas al silencio.
Vuelan
las cigüeñas, atrapando deseos como si fueran besos inconclusos, que anhelan
terminar cobijados, bajo las estrellas del destino, que las guían solemnes hacia
la supervivencia, donde serán entregadas al silencio.
La
memoria zigzaguea entre laberintos del silencio, precipitándose sobre el ayer,
que acarrea momentos bautizados por el sentimiento, que llora sobre rostros desdibujados
en el tiempo, que es un puzle cuyas piezas no encajan en el presente, acallando
espejos sin destino
Un vaso vacío; una cuchara sin alimento; se unen en el tablero
de la supervivencia, donde sus cuerpos hablan de mundos que se extinguirán, a
la vez que sus sombras, sueñan con lo intangible del momento; que baila circunstancias,
en blanco y negro, sin miedo a ser derrotado por el mañana
Con amor a mi abuelo Saturnino
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©
Intromisión del silencio, en un charco de un parque en un día
de lluvia, de invierno; que, en cualquier momento, puede ser nieve, y, derrotar
abecedarios de gotas que lloran sin ser escuchadas, en medio del olvido, que
busca cómplices para perpetuarse
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©
La niña de la fotografía, es mi tía abuela María; hermana
mayor de mi abuelo materno; creo que nació en un pueblo de Toledo( mis
bisabuelos eran de Bargas) pero tal vez, naciera en Segovia, en 1896; vivó
hasta los 86 u 87 años; tuve la suerte
de conocerla. Imagino que nunca hubiera sospechado, que aquella niña tímida,
que se negó a besarla, se acordaría de ella, tanto años después de
su despedida; pero es gracias a su fotografía, que sobrevive en mi cuarto,
junto a otras fotos, que he rescatado de las sombras, y que cada día, se asoman
a
mis sueños. Imagino a mi tía feliz, el día de su primera comunión; guapa,
radiante, fantaseando, con su futuro de mujer casada; pero mi tía fue una de esas mujeres llamadas solteronas; que ayudó a su madre, que cuidó a sus hermanos, que
se deslizó autónoma, en una sociedad que acataba la dictadura de la tradición; que
María, rompió sin miedo, para ser una mujer libre, cuyo legado vive en mi
memoria