Unas
caducas, desgastadas, anuladas, tijeras, por el paso del tiempo, cortan sueños,
con las manos de mi abuelo materno; un
artista casero, adicto al metal; subordinado a un trabajo corriente, ajeno a su
creatividad, que ha impulsado a unas tijeras a ser huella del destino; donde la
memoria de un hombre de abecedarios, sin
ortografía, que suspiraba a la belleza, es un subterráneo del olvido, para las almas,
abducidas por la monotonía
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©






