Sin
darnos cuenta, día a día, caminamos boca abajo, envueltos en rutinas que doblegan, que doblan,
que retuercen nuestros cuerpos; que se inundan de lagrimas previsibles,
encerradas en lo imprevisible de la incertidumbre; que cancela nuestros sueños
de sobrevivir al mañana
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©






