Soledad de una silla bautizada
con los recuerdos de mi tia Maria; que soñaría una vida feliz junto a un hombre
invisible, que la abrazó en silencio; que la besó en secreto; que la invitó a
bailar en su fantasía, que lloraría sentada en una silla sin esperanza
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©






