Con
permiso del sentimiento, escribo sobre mi viejo muñeco; que conservo en recuerdo de mis abuelos
maternos, que me lo regalaron cuando contaba con dos años, y apenas mi memoria
se sujetaba en pie; el tiempo ha pasado sin manecillas por su cuerpo, apenas deforme;
siempre sonriente al destino; que se apaga en mi sombra, que algún día se
desdibujara en el viento; mientras mi muñeco seguirá mirando al ayer
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

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