Una
niña, para mi desconocida, que he encontrado ente las cosas de mi tía abuela María;
posa en unas escaleras; inconsciente de la trascendencia de su acto; iluminado
por un sol de primavera; que le bautiza con un toque místico de inmortalidad;
que es un eco de su recuerdo, que se alimenta de suspiros, cuya digestión se hace
en el ayer
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©
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