Cuando cae la noche, el cuerpo habla de lágrimas y
el alma esboza una débil y continuada sonrisa, que se desliza hacia la
incertidumbre; que en un amago de valentía, sueña con abrazar el universo,
sin miedo, sin dolor, sin ayer, tan solo con unos cuantos susurros de
esperanza.
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©

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