Llega el tiempo de otoño, lentamente, sin precipitarse hacia el ayer; donde sonríen nuestros cuerpos como si fueran castañas; que se desvanecen de nuestros sueños sin limpiar;; de nuestra ternura sin abrazar; de nuestras lagrimas sin besar; que anhelan refugiarse en el silencio para sobrevivir al frio
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

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