jueves, 15 de junio de 2017

El salto de las estaciones

No hemos llegado aún al verano, y ya sufrimos una ola de calor en España. Antes la primavera, era  primavera, ahora se ha convertido en verano. Parece que nos quedan pocos inviernos, donde padecer el frio, que siempre era austero, románico, de arco de medio punto; para subyugarnos al calor sofocante, al que hemos de acostumbrarnos, sin vuelta atrás. La culpa la tenemos nosotros, que no hemos sabido cuidar el paso de las estaciones, que saltan de una a otra sin acierto, con miedo, ajustadas a la contaminación, a los gases, al olvido de sus constantes vitales; que agonizan lentamente, sin tener derecho a la muerte asistida.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)

martes, 13 de junio de 2017

Mujer asesinada

El timbre de la  vivienda de Encarnación de 57 años, en las Gabias( Granada) ha dejado de sonar;  el buzón de correos, recibirá cartas para un cadáver; el patio de vecinos, murmurará  su asesinato. Encarna, Encarnita, se fue de la vida por un disparo de su pareja. El  Estado ha de habilitar los medios necesarios, para proteger a las mujeres amenazadas; la sociedad, ha de manifestarse, cada vez, que un hombre decide que una mujer deje de existir. Todos somos víctimas de la violencia, que estalla como si fuera una bomba de lágrimas entre nuestras huellas.
A la memoria de Encarnita
 
Ana Tapias( todos los derechos reservados)

lunes, 12 de junio de 2017

Sombras

Hace meses que me busco en mi sombra, y no me encuentro. Harta de no encontrarme, persigo sombras ajenas,  hablo, con ellas,  con ellos, hasta que  me da una patada;  no sé cómo esquivar el ataque. Me levanto como puedo, a veces, con sangre, que brota de mis mejillas cual lágrimas interminables. Me cuesta volver a empezar, acepto mi destino, mis circunstancias, mi soledad y no miro lo que he dejado detrás.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)

Trastos

La vieja radio de mis abuelos, maternos, sobrevive acomodada en un cuarto trastero de mis padres, como si fuera un objeto sin importancia, ajeno a la realidad; pero, durante años fue un miembro más de la familia. Por esa radio, desusada, somnolienta, escupida al abandono, escuché el intentó de Golpe de Estado, que se produjo en España  en 1981; por esa radio, de botones grandes, donde las emisoras se rifaban su vuelo en el aire, he asistido a muchas ceremonias del adiós, bajo la voz de las necrológicas de Radio Segovia; por esa radio, con kilos de más, que no se someterá a una dieta de adelgazamiento, he ajustado mis pensamientos de niña a los de adulta que un día llegaron. Mi infancia se esconde en un cuarto cubierto de polvo.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)
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Ritos del silencio

Algunos, vociferan por la independencia de Cataluña; creo, que nadie debería estar obligado a vivir en un país que no que quiere; por eso, tal vez, sea bueno que los españoles votemos el Referéndum, para que el pueblo, catalán, decida de una vez, quedarse en España, o ser un país en el seno de la Unión Europea. Los políticos han  de negociar una salida, dentro de la ley, a este problema trascendental, para los que se sienten oprimidos por el Estado. El silencio no puede ser la respuesta del Parlamento, a un problema que cada día se agrava más.
Ana Tapias( todos los derechos reservados

El vuelo de la cigüeña

A veces, cuando no me duelen las cervicales, y no siento sensación de mareo o vértigo por las circunstancias; alzo mi vista al cielo y las descubro. Vuelan alto, enérgicas, libres, soñadoras. Mi mirada, establece una comparación, creo que su vuelo es como una melodía bien acabada, ajustada al ritmo interior, pausado, descendente, carente de contradicciones. Llega un momento, en el que he de bajar la cabeza, pero, sé que ellas la cigüeñas no se sentirán derrotadas hasta llegar a lo alto del campanario.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)

En el atardecer

En el atardecer, caben muchas palabras, entre ellas las de amistad. Caminaba por la Via Roma, en  mi ciudad, pase junto a un banco. La conversación traspasó el espacio, que nos separaba: dos señoras mayores, de ochenta años, sentadas junto a un hombre de su misma edad, apoyado en un bastón. Una de  las señoras, dijo, "Bien contestado"; a continuación, oí como daban su número de teléfono, al señor, que era un fijo. Es como si una ráfaga de aire fresco llegará a mi vida, en el momento, en el que he dejado de creer en la amistad, en la gente, en el que lloro en soledad. Pensé, que tal vez, algún día, la ilusión volvería a mi.
 
Ana Tapias( todos los derechos reservados)