martes, 15 de abril de 2014

Historias del parque.

Son dias de parque para mí. Mis sobrinos están de vacaciones y disfruto viendo como juegan. Hablo con los niños cuyos juguetes toman prestados mis sobrinos,  y me intereso por sus aficiones. No recuerdo su nombre sí lo que quiere ser de mayor: francotirador. No supe qué decirle.  Pensaba cómo un niño de ocho años quería de mayor matar gente. Seguí hablando con él, su imaginación era desbordante. llevaba un arma con la que no dejaba de disparar, sabía su nombre con precisión. Creo que nadie le ha mostrado un niño de su edad destrozado en la guerra de Siria, o cualquier otra guerra. Nadie le hizo entender que la vida nunca debe ser arrebatada. A sus ocho años ha visto demasiadas películas, que su mente idealiza como si fueran cuentos irreales. En la realidad los francotiradores son asesinos. No quise decírselo en un parque.

Ana Maria Tapias Garcia. 

lunes, 14 de abril de 2014

Momentos instracendentales

Ayer hice cosas que nunca hago como:  llevar cubos de agua a mis sobrinos,  para que construyan un jardín en la arena, enseñar a mi sobrina de año y medio lo que son las flores, subirme las mallas dejando que los rayos se apoderaran de mis piernas, no pensar, no ser la que camina con la camisa de fuerza de las injusticias. Momentos como los de ayer hacen que mi balanza de emociones tenga superávit,  y con él puedo afrontar la realidad suicida que me llega con las noticias.

Ana Maria Tapias Garcia. 

sábado, 12 de abril de 2014

Viernes de Dolores

Las procesiones cargadas de dolor inundan las calles de nuestro país. La foto la tomé ayer enfrente de  la iglesia  de San Miguel( Segovia). La  punta del capirote roza la torre, es un efecto óptico como la fe que se acerca y se aleja. Es fácil y dificil, complicada y sencilla, real e imaginada.
Mis sentimientos de atea o agnóstica, soy una de las dos cosas, se cruzan en las aceras con los Nazarenos.
La fe es una conclusión que se tambalea en las miradas. Las procesiones nos invitan a dejarnos llevar por ella, y tal vez en algún momento mi razón ceda y crea.

Ana Maria Tapias Garcia. 

viernes, 11 de abril de 2014

Semana Santa

Ayer me encontré con los miembros de la Cofradía del Cristo de Mercado( Segovia) ensayando para la procesión que tendrá lugar dentro de un semana. Las calles se llenan de tambores que anuncian la muerte de Cristo. Las imágenes nos sacuden del dolor acompasado  por las lágrimas de nuestros muertos, crucificados y resucitados al tercer dia. El recuerdo se ciñe al ayer en un hombre que somos todos. A todos nos crucifican una y otra vez. 
Ana Maria Tapias Garcia

jueves, 10 de abril de 2014

Hurto matinal



Cada mañana unas dimunitas manecillas me roban parte de mi sueño. No sé si son verdad o forman parte de mi fantasía. Tal vez no deba mirarlas y seguir durmiendo asi no tendría que rendir cuentas al calendario. En el momento de duda una voz interior me dice" No seas vaga levantate" y como si fuera una autómata lo hago, estiro mis piernas, siguen en su sitio. Soy yo, no la que soñaba que estaba en otro lugar, me levanto y empiezo a crear mi vida delante del espejo.
 
Ana Maria Tapias Garcia.

martes, 8 de abril de 2014

Respirar

Vamos por las calles atontados por los ruidos de los coches, de los bares, de los otras personas y olvidamos que nuestro corazón se puede parar en cualquier momento. La semana pasada hablaba con la vecina del tercero, aparentemente bien, y el viernes sufrió un infarto fuerte, y ahora se encuentra grave. Peaches Geldof de veinticinco años muere de repente y todos nos quedamos con la boca abierta, como si fuéramos el cuadro de Munch" El grito" , y no nos explicamos cómo la muerte llega a jóvenes con dos hijos y una sonrisa  rutilante.
La muerte es una sombra que nos pisa los talones, por eso no creo en la tristeza, sino en la alegría como forma de vida. Todos tenemos problemas, dudas interiores, fracasos, nostalgias, melancolías, pero no soy capaz de entender a las personas que lloran sin motivo, será la contaminación que no les deja oír su respiración,



Ana Maria Tapias Garcia.

lunes, 7 de abril de 2014

Pequeñas realidades

Ayer caminaba a buen ritmo cuando me encontré con una mariquita que escalaba una flor. Nadie la miraba por su insignificancia. Me hizo feliz acariciarla a través de la lente de la cámara. Las mariquitas me traen recuerdos de mi infancia. Encarnita la hermana que me sigue,  dejaba resbalar las mariquitas por sus dedos, sin dejar que se cayeran al suelo.  A mi me daban miedo y sólo era capaz de mirar cómo lo hacia. Las mariquitas como otros animales diminutos pueblan nuestran nostalgia de recuerdos.

Ana Maria Tapias Garcia.