lunes, 5 de junio de 2017

Atentado en Londres

El sábado veía la final de la copa de Europa, con uno de mis sobrinos, que quiere ser futbolista, entrenador o presidente del Real Madrid; cualquier cosa le vale si es del Real Madrid. El partido en la primera parte, estuvo igualado en el resultado; en la segunda parte, las piernas de los jugadores madridistas, daban goles; gritaba entusiasmada, mientras en Londres, tres hombres, mataban indiscriminadamente, a quien se cruzaba en su camino. Me fui feliz a dormir, al día siguiente, me colgué del dolor, al descubrir el nuevo atentado. No  he podido ver la televisión, no quería contaminar a mi sobrino con la realidad, y más aún,  cuando su padre estaba en Londres. De vuelta, a la información, los periódicos digitales, me acercan  la fotos de dos de los terroristas. Sin querer, establezco un diálogo con ellos, no sé qué decirlos. Mi mente, se esfuerza por no odiarlos, mi corazón es débil, y llora a las victimas de sus actos.  Analizo sus ojos, para encontrar su necesidad de quitar a la vida a gente amable, buena, con sueños, con sonrisas, con lágrimas, con dudas, con caricias. No entiendo su forma de expresar el rechazo a Occidente, sino quieren vivir entre nosotros, que se vayan a sus países de origen. En Europa, no obligamos a nadie a ser como nosotros.  El terror que practicáis, desestimados terroristas, no aplastará nuestra democracia, nuestra libertad, nuestro futuro.
Con cariño a las victimas
Ana Tapias( todos los derechos reservados)

Murieron David Delfin y Goytisolo

Dos hombres, unidos a una misma fecha: la de su muerte. Delfín y Goytisolo. Cada uno creativo en su ámbito de poder: la moda, la escritura. Delfín, fue un héroe de sus mundos, esos que explayaba en telas y tejidos; Goytisolo, descifraba sueños, que acariciaban palabras página a página, latido a latido de su dolor por vivir. Pronto olvidaremos sus heroicidades, por otras caras nuevas, que nos devuelvan la magia de la luna llena.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)

y de repente

Y de repente, uno se da cuenta, casi sin querer, que ha envejecido, y nada puede hacer con esas canas rebeldes, que asoman a la sien, como si fueran una amenaza de extinción, de la velocidad de nuestras piernas, que parecían églogas de la rapidez a los veinte años y a los cuarenta son algo torpes, sobre todo en las despedidas; compuestas de palabras lentas,  que lloran bajo las miradas. Y de repente, la vida es de otra manera.
Ana Tapias( Todos los derechos reservados)

jueves, 1 de junio de 2017

¿ y después de la lluvia qué?


La lluvia nos deja paralizados unos segundos, cae, fuertemente o débilmente, mientras, intentamos resguárdanos, y, en cuanto nos damos cuenta, el sol brilla de nuevo, sin parar; quemándonos la epidermis, que se pregunta insomne¿ y después de la lluvia qué?
Ana Tapias( todos los derechos reservados(


Perspectiva a la deriva

Asomamos la mirada a la realidad, y encontramos que se pierde, que se diluye, que se hunde, que se escapa, bajo el deseo de nuestras pupilas, de atraparla. Corremos, nadamos, suspiramos, tal vez, quepa en un suspiro, pero, nada podemos hacer.  El momento rueda hacia la eternidad, donde nos quedaremos petrificados, hieráticos, solemnes, en medio de la perspectiva.

Ana Tapias) todos los derechos reservados)

Administración oscura

 La Administración, se cimenta sobre palabras oscuras, llegadas de la Edad Media burocrática: compuesta por un enjambre de trámites, a los que ahora, se van a  sumar la Administración electrónica. De la que no sabemos, casi nada, la mayoría de los mortales. Estamos abocados a sumergirnos, sin oxigeno, en formularios para pagar;  que llegan a las manos descompuestas, desencajadas, desdibujadas, de funcionarios; que no  ayudan, a sobrellevar la tortura de ser ciudadano, en una administración decadente, anclada en sus privilegios, superpuesta  a su monótona rutina" Asi es la vida", me dirían mis amigas.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)

De puntillas

De puntillas, de manera disconforme, al ritmo del viento, avanza la vida, nada la detiene, nada se pausa, no existen los paréntesis. La  muerte, está al otro lado de la mirada. La encontramos, entre  murmullos silenciosos, de los vecinos, que se van sin despedirse; en las victimas de los atentados terroristas, que cualquier día podemos ser nosotros;  en los canticos, de las aves, que nos anuncian que el firmamento es limitado para nuestras sonrisas; en las amapolas, que agonizan pétalo a pétalo, sin llorar. Deslizándose hacia nuestros cuerpos, llegará como si fuera un fuego sin extintor.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)