sábado, 29 de febrero de 2020

Dos hombres, dos errores

En el periódico, de ayer, aparecen dos hombres, que llaman mi atención. Ambos, han cometido errores, fallos, actos "presuntamente", no ajustados a la Ley. No sé, si conocen, pero no creo que se admiren, ni fueran amigos. Uno es del Real Madrid, el otro del Gerona. Uno presume de español, el otro de catalán. Plácido Domingo “presuntamente" cometió actividades inapropiadas con mujeres. Carles Puigdemont, quien huyó a Bélgica, tras proclamar la República catalana. Sus compañeros de gobierno, ya casi en la calle, fueron condenados por sedición.  A Plácido Domingo, su conducta inapropiada, le ha dejado sin muchos contratos. Nunca me gustó la Opera, y ahora menos. Carles fue vitoreado, el viernes, en Perpiñán, en un acto multitudinario, donde fue aclamado como si fuera un líder, mal tratado, por el gobierno español, y, solo es, un fugado de la justicia española, para la mayoría de los españoles. Un cantante, un político, quienes, no han obrado con sensibilidad, ni amor hacia los demás. Han sido egoístas y por eso sus espejos se han roto.

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

martes, 25 de febrero de 2020

Sombras que se adaptan


La vida es una lucha, contra  las circunstancias, con las que hemos de pelear. No siempre tenemos buenas armas de combate, los duelos siempre han estado mal visto por las leyes, por eso, no nos queda más remedio, que sobrevivir, y para eso, hemos de dejar a un lado la espada y adaptarnos, hasta las sombras lo practican, aun sabiendo que son libres fuera de la contaminación acusadora, de los edificios cargados de problemas, de las personas sin sentimientos, pero, han de seguir la estrecha senda de la luz.

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

jueves, 20 de febrero de 2020

Volar sin precipitarse


 Silencios, soledades, palabras, gritos, ecos, aplausos, lágrimas, encuentros, desencuentros, miradas, suspiros, interrogantes, enigmas, vuelan, cada día, con temor a precipitarse sobre las cornisas, ausentes de sentimientos, carentes de emociones, imposibles de eludir. El equilibrio es una apuesta, sin sonido, ni vocales, sujeta a la necesidad de sobrevivir en un mundo, donde  extendemos las alas, en una evanescente, cuerda sin alfabetos.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

miércoles, 19 de febrero de 2020

Caminar contra el tiempo

La vida es un reloj, contra el que caminamos, ayudados por zapatos, que envejecen como nosotros; que se rompen como nuestras piernas; que lloran al no poder atarse los cordones; que se caen al resbalar en las dudas; que se mueren de melancolía al contemplar las fotografías; que se arrojan a la supervivencia en cada latido. La vida es un reloj sin sentimiento.

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martes, 18 de febrero de 2020

La belleza

Al observar el paisaje, me pregunto cómo y cuándo podré encontrar la belleza sin caer en el abismo de la duda; cómo y cuándo soñaré con la otra realidad, infecunda, sin doblegarme ante el sufrimiento; cómo y cuándo abrazaré al sentimiento, sin perderme en la nostalgia; cómo y cuándo seré parte de la belleza del recuerdo; cómo y cuándo me erosionaré sin llorar, sin bascular, sin preguntar; cómo y cuándo negaré a mi yo para entregarme al infinito.

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domingo, 16 de febrero de 2020

Perder la cabeza


Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

Cada día, seres  sin cabeza, nos descabezan, nos anulan, nos postran en el precipcio del adiós, en lo absurdo del olvido, en la precariedad de la supervivencia. Son seres, que hablan sin callar. Nadie protesta, está prohibido rebelarse, es inncesario ser diferente, es obligado ser una máquina con corazón de pilas, que solo funcionan cunado encendemos la televisión, que nos adormece, que nos lleva al sueño de la mentira, que nos anquila la razón. Cada dia, seres, sin cabeza, nos descuartizan el sentido común.

Dudar

En esta vida, nos impiden llorar, para ello, nos regalan antidepresivos que nos consuelan de nuestras rutinas, de la rutinas impuestas por otros, de las rutinas del silencio, de las rutinas de la soledad, de las rutinas de las  tristezas, de las rutinas de las perdidas, de las rutinas de las palabras, pero, al lado de tanta sumisión, nos podemos revelar y actuar como si fuéramos limones,  de vez en cuando , y dudar entre la amargura del ser y del no ser.

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©