jueves, 10 de octubre de 2019

La dictadura de la memoria

   


En mi familia, la Guerra civil, como en tantas otras familias, lucharon hermanos contra hermanos; en un frente cargado de silencios, de angustias, de dolor, de lágrimas. El destino, los llevó a ganar o perder la guerra. En realidad, las guerras siempre se pierden, pues todos  mueren, de alguna  u otra forma en ellas. Ninguno de los dos bandos, al terminar, peleó en las reuniones familiares, ni culpabilizó al otro.  Mi infancia, vivió la agonía de la dictadura;  que se deshizo en una cama de un hombre, al que no conocía, pero me mostraron su cadáver. Pasados los años, he ido leyendo, cuajando mi versión sentimental de las batallas de la guerra; he ido conociendo a los personajes de uno y otro bando. Últimamente, veo con estupor, como los partidos de izquierdas, reivindican la memoria de aquellos combatientes( a los que nunca conocieron) que se asemejan a sus ideas. Sería injusto decir, que pensaba lo mismo un hombre de los años treinta, que un hombre del 2019.  Esta memoria, es acatada como si fuera de una dictadura de la derrota; olvidando a las víctimas ,de aquellos, combatientes, quienes también fueron crueles, vengativos y ejecutores. En la guerra y en la postguerra, fueron asesinados muchos inocentes, entre ellas las "Trece rosas", treces mujeres, a las que lloramos cada cinco de agosto. Pero no, se habla de las·"Catorce monjas Concepcionistas", torturadas en 1936. Veo sus rostros, de unas y de otras, encajados en el tiempo, descuidados de la sonrisas, sujetos a la traición y sé que nunca quisieron morir así; sé que nunca sucumbieron a las ideas de los otros; sé que nunca dejaron de luchar; sé que nunca perdieron su fe en su dios laico o dios creyente; sé que nunca se desdibujaran donde nuestros corazones. Ellas, nuestras heroínas, forman parte de la memoria común, de una España, que olvidó el perdón, que perdió el respeto, que sacrificó la ternura. Una España, que no hemos de perpetuar en el presente.
Con todo mi admiración a la memoria de las Trece Rosas, y las Catorce monjas concepcccionistas
Ana Tapias( todos los derechos resevados)©

martes, 8 de octubre de 2019

Escribir desde el día de ayer




No sé, sí fui algo más, que una tímida sombra encadenada a la rutina. No sé, sí comí  para despedirme, de los seres, que me acompañaban. Seres, ya, sin digestiones, ni apetito. Seres que solo beben de la memoria, de donde también se desvanecen. No sé, si fui alumna, de aquel colegio, donde las monjas me pegaban y las niñas se reían de mi. No sé, si mis abuelos fueron los Reyes Magos de mi infancia. He perdido la noción del ayer, para encontrarla, tal vez, debería escribir desde mis recuerdos.
Ana Tapias) todos los derechos reservados)©

viernes, 4 de octubre de 2019

El dolor

El dolor, es una lanza que se cruza en nuestro camino; que nunca se exilia; que nunca postula por ser alegría, ni por cantar bajo la lluvia; sino por asesinar nuestra ilusión, por depauperar nuestra esperanza; por silenciar a nuestros sueños, que vagan sin horizonte, que comen sin apetito, que se desnudan sin ser admirados. Hemos de aprender, a sobrevivir con el dolor sobre nuestro corazón, pero, quiero creer que todo llega hasta la felicidad.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

jueves, 3 de octubre de 2019

Escanciar el paso del tiempo


No tenemos espacio para la duda, el tiempo es voraz y come cada pregunta sin respuesta, cada ecuación sin interrogante, cada sonrisa sin suspiro, cada lágrima sin pañuelo,  cada jeroglífico sin salida,  cada madrugada sin apetito, cada latido sin  destino, cada error sin goma, cada muerto sin ataúd, cada olvido sin pensamiento, cada atardecer sin luz, cada beso sin ternura, cada arco iris sin deseo. El tiempo no perdona a quienes sueñan, por eso es necesario escanciarlo en los recuerdos


Ana Tapias( todos los derechos resevados)



miércoles, 2 de octubre de 2019

Costumbres

La rutina,  nos  obliga levantarnos como si el día de hoy fuera el único a memorizar dentro de un calendario, donde tachamos los segundos que parecen firmamentos, para   llegar a  la Navidad, porqué en Navidad siempre nieva, aunque sea en las películas y eso nos deja acariciar la infancia, donde soñar parecía fácil.

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

martes, 1 de octubre de 2019

Espectros demacrados

Los muertos, nos persiguen por las calles, mientras caminamos envueltos en la ternura del  frio, o despejados de la nostalgia en el verano. Los muertos, sigilosos, aprenden de nuestros pasos, el camino, olvidado, en la memoria de quienes lo recuerdan, que no cruzan semáforos con sus silencios, sino inmersos en el crujido de la rutina. Los muertos. somos también nosotros cuando nos creemos vivos.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

lunes, 30 de septiembre de 2019

Sin limites, sin tiempo


El silencio de los segundos, nunca se agotan en el calendario, se imprimen en el infinito como si fuera un augurio del alma, que vaga sin prisas, acogida a la deuda de la soledad, inmersa en los solsticios   de la razón, equinoccios de la costumbre, desbrozos de las auroras, despidos de  las madrugadas, descuidos de las estrellas fugaces, despropósitos de las dudas, desalientos de las sonrisas. El tiempo pasa, sin llorar, acogido a la eternidad de cada sonrisa, que siempre puede ser la última. 
Ana Tapias( todos los derechos reservados)
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