jueves, 4 de junio de 2015

el carpintero

 Era alto, calvo, voz ronca, se ganaba la vida como carpintero. El sábado le ví agarrado del brazo de uno de sus hijos, caminaba despacio, con agonía en sus zapatillas verdes fosforito. Le oí toser la nochdel lunes, se ahogaba. Se lo comenté a mi madre con pena. Le oí hablael martes,  decía "Quno quería ir al hospital". 
Le conozco desde pequeña, nunca hablé coél, a su mujer" Matilde" la aprecio, es toda una insitutucióeel patio de vecinos. Alegre, dicharachera, charlatana, cariñosa. Ayer, regresaba  a casa feliz tras caminar y comer un helado de nata. De lejos vi un coche negro, mresistía a leer su rótulo"" Servicios Funerarios",  Miré a uno de los trabajadores, del coche negro, establecí udiálogo mudo co él.
-¡ Qué pena!-dijé.
-Asi es la vida!-contestó.

 El portal estaba abierto, vi la cara de uno de sus hijos. Lloraba con la mirada. LLoré. 

 El marido de "la Matilde", ha muerto, din hoy los vecinos.


Matilde

Ana Tapias.

miércoles, 3 de junio de 2015

Jugando a la comba

Ana Tapias

rayo

Ana Tapias

último

Ana Tapias

el

Ana Tapias

Silenciar

¿ De qué color es el silencio qudeambula por los actos violentos?. 
Tal vez es blanco, por la invisibilidad que cubren las muertes de la Plaza de Tiananmen, ocurrida un 4 de Junio de 1989, dondel intento de libertad fue  masacrado por una centuria de tanques dictadores,  que acribilló el  aullido democrático de los estudiantes.
Tal vez es negro, por los 8.000 hombres que el Ejército nigeriano  en su lucha contra Boko Haram, haasesinado, siendo ajenos al grupo terrorista, expulsados de la vida siderecho a defenderse.
Tal vez es rojo, por las inmumerables mujeres golpeadas, violadas, acuchilladas, tiroteadas por sus parejas, por sus exparejas, podesconocidos, que las convierteen agudas lágrimas, que adornan los pomos de las puertas que abrían.

El silencio de miles dalmas que se desgastan bajo la tierra, quse consumen bajo el olvido; sdibuja coel color del adiós qurugen el anochecer.





Ana Tapias.

Soñar

Hacía calor ayeen la parte más alta del Acueducto. Un hombre joven llegó hasta allí. Algo se quebraba en su interior, que vomitaba desperación. Miraba al suelo buscando la muerte, como si fuera una fiel amiga en la qurefugiarse. Caminaba poel estrecho espacio, anhelaba la complicidade un ser humano, que le ofreciera una palabra de consuelo.
Un policia local se acerca sidesmayarse, habla coél, le tiende la mano, lregala esperanza, le posibilita creeen los sueños. Sdeslizan juntos poel canal seco, la vida ha triunfado.

Ana Tapias