jueves, 1 de octubre de 2015

Recuerdos


¿ Qué son los recuerdos? Arrumacos del ayer convertidos en longevas imágenes, a las qume abrazo cada noche, como si se tratara de uosito de trapo, cuando me salpica el odio, la crueldad, la mentira, la duda, la venganza, la sangre, los insultos, la traición, la locura. 
Los recuerdos, como si fuerahojas secas,  avanzaen silencio hacia el sueño.

Ana Tapias

Andrea

Caminaba coel Otoño como compañero cuando vi a este hombre mayor, solo, entregado  sus recuerdos, feliz. Su vida habrá sido como la de todos: dias drisas, dias de lágrimas. En Santiago de Compostela, Andrea, ddoce años, padece una enfermedadegenerativa, irreversible. Cada minuto llora, sus  palabras so mudas, invisibles, nunca pudo hablar, gritan" Quiero dejade sufrir". Sus padres, aniquilados por la tragedia de verla morir, suplican que lo haga codignidad, no torturada por una máquina.
Andrea es caligrafia de la ausencia desde los ocho meses. Vivió ajena al sol, a la lluvia, a las ampolas, a las estrellas, a los ruiseñores. Vive encarcelada en su cuerpo, ya es hora que sea libre bajo la tierra.

Andrea
Ana Tapias

miércoles, 30 de septiembre de 2015

Obama y Putin

Obama brindaba con Putin en N Y, van a acabar con la guerra de Siria. Putin apoya al dictador, que su aliado. Obama dice"Que ha masacrado a miles de inocentes para seguien el poder". Putin alega"Quel Estado Islámico es aún más cruel que su aliado".  Los sirios huyen, atraviesan fronteras, llegan a Europa, se cuelan en sus calles, se adentran en sus conciencias. Los ciudadanos miran sus rostros desencajados, cuajados de miseria, con lágrimas de sangre. Obama y Putin planeabatallas eel mapa de la derrota de la vida. 


Ana Tapias

45 años


Nací un martes 29 de Septiembrde 1970 eSegovia a las 18.45, eel seno de una familia tradicional. Fui la primera nieta para mis abuelos maternos, el quinto para mis abuelos paternos, primera  niña. Tuve dos hermanas compañeras de mi fantasia.  Odiaba ir al colegio, aprender  me alejaba de mi mundo paralelo, mi vítamina para sobrevivien la realidad, que golpeaba mi sentimientos una y otra vez. Mis lágrimas se trasformaron en palabras, quno cotizaban a la Seguridad Social, quno eran funcionarias, quno veraneabaen la playa. Mis lágrimas ponían voz a quienes no la tenían.
Me ha costado entender quiéera, al cabo de los años he logrado perdonar mis lágrimas y hacerlas  45 sonrisas. 

Ana Tapias

domingo, 27 de septiembre de 2015

Ser o no Ser

La vida es una hoja con destino amañado por el paso del tiempo. Los interrogantes caen una y otra vez: Ser o no Ser ecólogico; Ser o no Ser buceadode sombras; Ser o no Ser adicto a la felicidad; Ser o no Ser del Barsa; Ser o no Ser del Madrid. 
Hoy los catalanes votan su Ser o no Ser. Las miradas de medio mundo buscan al ciudadano anónimo   que esculpe una nueva Catalunya, a al que habrá que escuchar, no silenciar bajo el ruido de la legalidad.

Ana Tapias

viernes, 25 de septiembre de 2015

Una sin techo

Aún quedaba un cuarto de hora para quMariana, mi sobrina, de casi tres años, entrara en el colegio, jugabamos en un fotomatón del Barrio Salamanca. Una mujer parecía querer entrar, hablamos brevemente.  Era de mediana estatura, ojos negros, pelo castaño, camisa vaquera, pantalones vaqueros. No me fijé en los zapatos. Llevaba una bolsa con una Coca-Cola. Se miró al espejo. Parecía  que iba a trabajar y se atusaba el pelo. 
 Era una mujer azuzada por las circunstancias, obligada a no comprar en la Calle Ortega y Gasset,  adosada al miedo de no sobrevivir en el invierno al raso, evitada por la jet que pupula por la zona más elegante de Madrid. 
Me sonrió , y su sonrisa fue una llamararada de esperanza. Hoy no he dormido bien, no todos los dias son buenos, pero a veces la vida te sorprende con una voz apenas audible que te  ayuda a creer en el mundo.

Ana Tapias.

jueves, 24 de septiembre de 2015

Caminando por Madrid II

Ayer quería ir hasta Sol caminando, pero estaba algo cansada y para más colmo me perdí. Aparecí en Gran Via, sabía que si tomaba alguna de las calles escondidas llegaría hasta Sol, no estaba para hacer de Detective  callejero. Me colé en alguna calle secundaria, con algo de miedo, hasta llegar a Callao. Se oían tambores cerca, me alejé, había mucha gente. No me siento comoda entre la multitud. Me di la vuelta y me dediqué a observar a los personajes que pululaban por las calles, que corrían, que se abrazaban, que luchaban por sobrevivir pegados a sus mantas de ladrillos.. Perdí la cuenta de la cantidad de hombres y de  mujeres cuyo único techo son las estrellas. Quise hacerles una foto, pero respeté la intimidad de la pobreza. Lloré con la mirada, como tantas veces, y sentí que algo falla en una sociedad que permite que tanta gente agonice en las calles.

Ana Tapias.