viernes, 5 de abril de 2013

Marivi Bilbao

Marivi era una actriz, pero no lo parecia.. Parecia una vecina de toda la vida. Una de esas vecinas a quienes no temes confesar tus aventuras amorosas, ni tus resacas bestiales.Una vecina llena de humor y sentido de la vida. Marivi nos ha dejado. Se ha ido la vecina que nunca nos miraría mal,  por llevar tacones en la obcuridad. Descanse en paz.
Todo mi admiración hacia ella, por regalar tantas sonrisas.
Ana.

Mis paseos por Madrid

Suelo caminar entre hora y media y dos horas. Me gusta hacer el mismo recorrido. La semana que viene cambiaré y me perderé por calles nuevas. Voy hasta Colon y desde alli sigo por la Biblioteca Nacional y subo por Civeles, hasta llegar a la Puerta de Alcalá-. Ayer en la Casa de América un cordón policial no dejaba pasar. En la Casa de América habia  dos ministros: el de exteriores y del agricultura. No les dijé nada, les miré sorprendida. Son iguales que en la tel: ,ni más feos ni más guapos. A quien me gusta ver cada día es a un hombre de color, que  canta en una escquina de la calle Conde Peñalver. Una esquina que va a dar la calle Alcalá. Es la voz de Africa,  que se cuela entre las prisas. Es la voz de un amanecer sin contaminación. De una sonrisa abierta el horizonte. De una vida sin marketing. Me gusta orirle cantar. Oigo la voz de mi interior que clama: libertad.
Ana,

jueves, 4 de abril de 2013

Martin Luter King

Hace 45 años que fue asesinado. Un hombre acalló su voz, pero no su pensamiento. Un pensamiento de igualdad. La igualdad de un color. La igualdad de un pueblo que tiene derecho a ser libre. Un pueblo con una nación: su libertad. Un pueblo con muchas voces que dejaron cantos de paz. Un pueblo que tuvo un sueño en las manos de Martin Luter King.
Un pueblo y un sueño.
Ana.

El cuento de una Infanta.

 Es una historia de cuento, como las que le cuento a mi sobrino , cuando vamos a dorrmir. Mi sobrino me dice una palabra y a partir de ella elaboro un cuento. Está noche le contaré esté cuento:
" En un país de ladrones vivía un rey con dos hijas y un hijo. Una de sus hijas se casó con un hombre guapo, y esbelto. Un hombre que se ganaba la vida con las manos. Las manos le traicionaron y se dejó llevar por la codicia. La codicia era  aceptada en un pais,  con muchos ladrones por metro cuadrado. Nadie se asusto ante sus hazañas. Nadie menos el pueblo, harto de pasar hambre y vivir en las calles. La infanta  que amaba a su marido,  no le dijo nada, sólo callaba, inquieta ante su posible implicación. Implicación que les llevaria a ser expulsados de la vida social del pais. Que nunca perdonaria a una infanta que amaba más a su marido que a su país".
Colorin colorado esté cuento se ha acabado.
Ana.

miércoles, 3 de abril de 2013

Pasear por Madrid

Estoy acostumbrada a caminar en soledad en mi ciudad. En Madrid todo cambia. La soledad son  hombres y mujeres anuncios. Hombres y mujeres que reclaman atención. Sus anuncios hablan de su pobreza, de su necesidad. Sus anuncios interrogan a la realidad. Ellos nada tienen que comer, y el resto se pasea voluminoso de bolsas de grandes marcas. Ayer me fijé en un chico: salía de Dolce Gavanna o Armani, no lo recuerdo. Era joven, de media melena y una señora se dirigió hacia él, para pedirle unas moneditas. El jovén la ignoro. Ella la siguió hasta el semáforo. Él no miraba. El seguia hacia delante con su su míniscuscula bolsa que hubiera podido compartir. Mis paseos por Madrid me desgarran el alma.
Ana

martes, 2 de abril de 2013

Concurso de la Biblioteca Nacional




La Biblioteca Nacional es la madre de la cultura y gracias a sus concursos de animación a la lectura y la escritura la cultura se recicla. Seguire paricipando en ellos y animo a todos a hacerlo.
Ana,

Excusas

En estos días he de buscar una excusa , o varias excusas creibles, para justificar mi no asistencia a la reunión de ex-alumnas,  de mi colegio. No fui feliz en él.  Fueron años de opresión a mi libertad como niña: las monjas y sus rezos; mis compañeras y sus risas hacia mi. Fui una niña tímida, la perfecta cobaya para las demás. Una niña que imaginaba otra realidad, fuera de la cárcel. Fui una niña que siempre salía elegida  como delegada de clase,  una delegada de clase muda. Fui maltratada por ellas. Ellas que ahora tras veinticinco años de lejania, se reunen en torno a una capilla. Me declaro atea. Para celebrar el bachiller que terminamos.  Mi hermana, con quién compartí clase, si va ir. Y quiere una excusa para mi ausencia. Tengo varias:
  • No soporto el recuerdo de aquellos años. Iría con una metralleta y mataria el recuerdo. Una metralleta, no es buena idea, cuando condeno la violencia.
  • No me hablo con mi hermana, no me he enterado. Nos peleamos por la herencia. Está excusa es muy creible.
  •  Soy un ser asocial, tímido y vagabundo de soledad. Soy una mujer sin amigas, que camina ajena al mundo. Está seguro que se la creian, algunas de ellas.
  • Ahora sí pienso, y pienso que no deseo confirmar mi vida con un grupo de desconocidas.
La daré a mi hermana, la dirección de mi blog, como tarjeta de visita y la excusa perfecta. Soy libre de ir o no ir. Soy libre. Detesto las excusas, y las personas que van a reuniones para no ponerlas.
Ana.