jueves, 6 de septiembre de 2018

Mi tristeza

Soy de esas personas, que confío más en lágrimas que en las pastillas. No quiero domesticar, mi sufrimiento.  Me acostumbre,  desde adolescente,  a llorar a solas. Nunca supe  bien, qué hacía en este mundo, y sigo sin saberlo;  no consigo encajar, como millones de personas con vidas ordenadas por la rutina de trabajos imperfectos y relaciones perfectas,  adosadas a casas con hipotecas. Mis lágrimas, siempre han pasado de puntillas para mi familia; en la que nunca he encontrado mi espacio;  tal vez, por ser tan  diferente a mis dos hermanas con trabajos fijos, hijos geniales, y maridos que las aman. Anoche, con el olor de la lluvia, me asomé a la terraza de la cocina, buscando a Lorenzo; del que,  me enamoré a los ocho años. Era el nieto de doña María, la vecina de al lado; nuestras terrazas estaban separadas por unos cristales; a través de los cuales saltaban nuestras palabras de niños. Y lloré, sabiendo que alguien me escuchaba."Espero que la vida te haya ido mejor que a mí", le susurre,  con mi mano en la barandilla necesitando la suya, que desaparecía entre el sudor de mis porqués. Lloré por cosas que de niña no entendía. Lorenzo, me invitaba a seguirle hacía las estrellas de la utopía, que luchan, cada día, por no dejar de brillar en la oscuridad.
A mis amigas Idoia y Sara que me escuchan
A mi amigo Carlos, que me escucha.
Gracias por entender por mis lágrimas
Ana Tapias
(tdos los derechos reservados)©

martes, 4 de septiembre de 2018

Discurso de la intolerancia

El discurso del presidente de la Generalidad de Cataluña, dado desde un teatro de Barcelona. Consistió en palabras hiladas desde la intolerancia hacia la realidad. La independencia y la república, se unieron como si fueran calles paralelas,  por las que han de transitar todos los catalanes. Para lograrlas, Quim Torra, presidente por delegación;  llama con la voz tomada, impostada, aprendida,  del presidente fugado en Waterloo; a la rebelión contra el Estado(el  Estado somos todos) y contra la Justicia( artículo 117,"la justicia emana del pueblo) El presidente, ausente del parlamento, que no gobierna para solucionar los problemas de los catalanes( comunidad,  donde más ha aumentado el número de parados en el mes de agosto) tal vez, debería replantearse su actitud. Pues ha creado una Cataluña dividida, escindida, fragmentada,  por una utopía imposible de llevarse a cabo, en el seno de la Unión Europea;  que nunca, apoyará a una comunidad autónoma vestida de Estado independiente, dentro de un Estado real que respeta, que ama, que siente a Cataluña como parte de él.©
Ana Tapias( todos los derechos reservados)

No a la homofobia

Siempre,  he envidiado al ver por las calles, a dos, mujeres agarradas  de la mano; debe ser, que nunca he tenido suerte con los hombres con los que he me topado,  y,  pienso que si, me gustaran las mujeres, tal vez fuera más feliz. La verdad,  es que veo pocas mujeres besándose, suelen ser más los hombres que deciden manifestar su amor hacía su pareja. Como siempre, las mujeres vamos retrasadas con respecto a los hombres,  hasta en hacer alarde de nuestra sexualidad. En Malasia, situada en el sudeste asiático, cuya capital es Kuala Lumpur, dos mujeres de 22 y 32 años, han sido azotadas por intentar mantener relaciones sexuales, tras la condena de un juez.  Ellas, las víctimas,  de un sistema represor son consideradas culpables. Ellas, valientes, que no temen manifestar su amor son expulsadas de sus cuerpos. Ellas, espejos de sus deseos,  decididas a ser libres, son escupidas por la dictadura de la idea d, e que deben ser esclavas de un hombre. Ellas, son heroínas encarceladas en una sociedad con barrotes para el sentimiento; una sociedad, aplastada por la tradición; una sociedad homofóbica que nunca dejará sonreír a sus ciudadanos. El amor no debería ser asesinado por jueces, ni clérigos, tan sólo por la muerte, el único exilio impuesto para dos miradas que se abrazan,
Con admiración a ests dos jóvenes malasias
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

lunes, 3 de septiembre de 2018

Insultos

 Soy castellana, así que, no creo en la independencia, ni siquiera en la de Castilla. Tierra  a la que amo y a la que pertenezco. Incluso, llegué a decir, que primero era castellana, y luego española, como si fuera un segundo apellido de madre. Pero, he cambiado, y ahora, mi primer apellido es el materno. Soy española y castellana. Mis amigos de Facebook, unos están a favor de la Independencia, otros en contra. Me parece bien, cada uno tiene sus circunstancias, y son dignas de respetar.  Puse en mi muro, el video de un hombre, que colocaba junto a un lazo amarillo, uno rojo a cada lado; el video  terminaba con el himno de España. La verdad, es que me daba miedo ponerlo,  por la reacción de aquellos que sólo miran en un horizonte amarillo; además, he leído cómo a varios amigos los han insultado; pero, en homenaje,  a esas personas,  que se juegan el tipo quitando lazos amarillos lo he colocado. Había olvidado el video, hasta que, un sujeto, me ha insultado en catalán.  Ha sido,  como si me diera una bofetada y me tirará al suelo; de donde, me he levantado algo asustada, confusa, incrédula, por el golpe. Con la mejilla aún ardiendo. Le diré,  que no es más ni más libre, ni más valiente, ni más demócrata, por insultar; sólo es un héroe mediocre de una viñeta sin publicar.
Ana Tapias(todos los derechos reservadosAna Tapias(todos los derechos reservados)©

Contrabando de recuerdos



Es mejor, meter la  ropa en la lavadora, cuando esté cargada hasta arriba,  para ahorrar energía, y más, teniendo en cuenta , que suben la luz  hasta en los meses de verano. El hecho de lavar, significa desnudar nuestros recuerdos,  hasta dejarlos sin manchas, que suelen aparecer cuando lloramos en exceso por el desatino del destino;  que nunca juega a nuestro favor; que nunca bendice nuestras sonrisas; que siempre se  resiste a concedernos nuestros sueños, por los que hemos de luchar.  hasta la extremaunción.  que nos deja con una memoria limpia, aguada, somnolienta, vacía; que nos invita a llorar sin eco
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

sábado, 1 de septiembre de 2018

Retratos

El retrato de la madre,  aún joven;  acaricia al de la hija, ya octogenaria. La madre se llamaba, Juliana, tuvo 18 hijos; pero sólo sobrevivieron ocho. Tener hijos a finales del siglo XIX y primeros del XX, no era tan fácil como ahora. No había hospitales, ni vacunas. Imagino que mis tios- abuelos, murieron del sarampión, la gripe, diarrea. La hija, nunca se casó fue la solterona de la familia. Cuidó a sus hermanos pequeños como si de su madre se tratará; entre ellos a mi abuelo, materno.  La tía María, a quien no quise dar un beso pocos días antes de morir, siempre he cargado con esa culpa. Fue amortajada con la sábana que bordó para su ajuar y que nunca pudo usar. No sé porqué,  de entre todos mis tios-abuelos, es la que con el paso de los años considero más fuerte, más valiente, más libre. Mi bisabuela Juliana,  murió con sesenta años. Mi tía María con 86 años, ambos son parte de mis retratos genéticos con los que, cada día,  he de aprender a amar, a soñar, a llorar, a abrazar a un horizonte desde donde me aconsejan, que pese a las derrotas siga  y eso hago
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©