sábado, 9 de marzo de 2019

Vuelve

Vuelve, es la palabra, clave, enigmática, imprescindible, del regreso de Pablo Iglesias, tras su baja de paternidad. Él, sale de espaldas con el puño levantado. Solo falta, la canción del turrón “el Almendro", para llorar, y volvernos hacía el recuerdo de sus discursos en el parlamento; de sus mítines en pabellones cargados de igualdad, de lucha, de no pasaran;  de sus encuentros en la tercera fase, con los independentistas, catalanes, en la cárcel, para negociar los presupuestos del Estado; de su pacto de los botellines, que le une aún más a la izquierda, progresista, necesaria, auténtica, que se merece este país.  Pero, parece que a sus compañeras, que a sus compañeros, de partido, creen que el anuncio del camarada es machista. Así, que, en el próximo cartel,  querido, retornado, escriba Vuelva, por la paridad de todos y de todas.

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

El recuerdo

El recuerdo, queda plasmado en una fotografía, escondida en un sobre, que alguien encuentra de casualidad. Intenta empatizar, con rostros disfrazados de felicidad, que un día celebraron una boda, vestidos de negro. Entonces se llevaba el negro, era la época de la postguerra. Procura sonreír, a quienes no conoció, pero supo de  sus vidas, por las palabras de sus abuelos; quienes contaban,  ese día, en blanco y negro. Los ojos de los personas de la fotografía, se han transformado con el paso del tiempo, en limones, exprimidos, bajo la mirada de alguien. que nunca entenderá la importancia del sentimiento en rostros sin bautizar.

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jueves, 7 de marzo de 2019

El olvido


Nos cuesta entender, que llega un día donde los momentos se ahogan en la inmensidad del mar; que las sonrisas yacen moribundas en medio del camino; que las personas no son lo que esperábamos y hemos de dejarlas marchar para no llorar más.  El olvido no es fácil, pero si necesario, para sobrevivir dentro de nuestros sueños de felicidad.
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¿Hacer la huelga feminista o no hacerla?

Mañana, 8 de Marzo,  es el "Día de la Mujer", se ha convocado una huelga feminista.  Ahora, no tengo trabajo, por lo tanto no puedo parar en mi actividad laboral; tampoco sé, si voy a dejar de hacer las cosas de casa. En realidad no tengo casa, es de mis padres. Nunca me ha gustado barrer, planchar, limpiar el polvo, poner la lavadora, cocinar; a duras penas consigo terminar estas tareas, en las que pongo empeño, pero nunca me quedan bien. No me gusta que ningún partido, me diga cómo tengo que pensar, dónde he de manifestarme, qué consignas he de gritar. Así que, seguiré luchando por la igualdad, por la no discriminación, desde mi atrezo de emociones, de sentimientos, de actos,  cada día, para que, las mujeres seamos visibles y visibilizadas.
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miércoles, 6 de marzo de 2019

Esperas

Hay esperas, que se hacen eternas. Sobre todo, si acabas de perder el autobús por un minuto, y el siguiente, no pasa hasta dentro de cuarenta minutos. Esos 2.400 segundos, se convierten en una tortura, lenta, desasosegada, octogenaria; por  querer estar  en un sitio, y tener que sobrevivir en otro; donde las personas van y vienen tan rápido, que no  da tiempo a amarlos, ni a odiarlos; donde los objetos, se olvidan tan pronto ,como el silencio de la esperanza que siempre huye; donde las sonrisas y las lágrimas, se tergiversan en las papeleras, repletas de sueños truncados; donde, la imaginación vaga entre los restos de nuestras guerras. La vida, a veces, se entiende en el asiento de una estación de autobús.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)
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domingo, 3 de marzo de 2019

Muerte de la amistad


Estoy sufriendo el duelo por la despedida de un amigo. No hará más de que un mes que se fue.  Esta despedida, se une a la de una amiga, con la que compartí más de dieciséis años de momentos. A ella, a veces, me la encuentro, por las calles de nuestra ciudad. Nos miramos como si no nos conociéramos. En mis recuerdos, se mezclan los dos dolores. Lloro sin parar, sin cesar, sin lágrimas, ante sus rostros. Sé, que fui buena persona con él, con ella; que no tienen nada que perdonarme, pero, la amistad como la vida, muere, lentamente, a pesar de que los corazones sigan latiendo
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