jueves, 23 de julio de 2020

Objetos de la costumbre



Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

Cada día, nos movemos entre objetos, carentes de vida; inanes de sentimiento; abducidos, a la desmemoria, de las sustancias, que les dan forma y los conforman ante nuestra mirada; que vaga de interrogante en interrogante, como si solo nosotros fuéramos importantes, pero, sus sombras nos invitan a hablarlas, para olvidar, su ausencia, dentro de nuestras costumbres corpóreas .


Transparencias del tiempo


Nadie sabe si el tiempo, es eterno o efímero.  Lo único, que a veces podemos hacer para descatalogar su perdida, es transfórmalo en una transparencia, ajustada, a nuestro cuerpo que nos invite a soñar, que tal vez alguien nos recordara  y por nuestra memoria volverá a pasar el tiempo.

Con amor a mis cinco sobrinos, que espero me recuerden.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

miércoles, 22 de julio de 2020

Paisaje de mascarillas


Se me antoja extraño, ver a mis paisanos, a mis amigos, a los turistas, envueltos dentro de la soledad de sus mascarillas, en las que se esconden del contagio de la despedida,  que está  presente  en cada rincón, en cada objeto, en cada pensamiento, en cada caricia, en cada beso, en cada abrazo. Nunca antes, la llegada de la muerte ,había sido tan transparente, tan lúcida, tan cristalina, ante nuestra mirada, que siempre ha evitado dialogar con su destino; que como en las ,viejas, fotografías, permanecía olvidado en un rincón de la memoria, pero ahora, el duelo se ha instalado dentro de nuestros rostros deformes, que deambulan con miedo, con prisa, con lágrimas por las calles, que se refugian en sus casas para ser inmortales, que sonríen al amparo de la lámpara, que callan ante el dolor de saberse anónimos, en una sociedad que ha perdido su voz, que se ha enclaustrado en el silencio, que se ha suicidado de la alegría, que algún día volverá asintomática.
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domingo, 19 de julio de 2020

Lo indivual


Asistimos perplejos a los cambios de costumbres, ya nada es lo que era. Antes caminábamos sin tapabocas, ahora nuestros, pasos evitan a quienes no llevan mascarilla.  No podemos contagiarnos; no podemos caer enfermos; no podemos sufrir; por eso, nos hemos vuelto seres que comulgamos con lo individual: seres que no nos acercamos; seres que no nos relacionamos; seres que no nos postulamos como candidatos a ser sociables.  Son tiempos de refugiarse en el silencio

Ana Tapias( todos los derechos reservados(©


sábado, 18 de julio de 2020

Paralelismos del paso del tiempo


 La Edad Moderna. nunca se encontrará con la Edad Contemporánea, como tampoco lo harán la grúa que construye un Instituto con la Catedral,  que se abrazan en la fotografía, pero permanecen separadas por siglos de indiferencia; que cuentan sumas de realidades, de circunstancias, de sucesos, acaecidos en la pizarra de las emociones de los que vivieron con miedo, sin miedo, con egoísmo, sin egoísmo, con dudas, sin dudas, con alegría, sin alegría, con dolor, sin dolor, con metáforas, sin metáforas, dentro de una ciudad que se persigue a sí misma en el olvido
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viernes, 17 de julio de 2020

Sombras del tiempo



El reloj, boca abajo, oculta los segundos, los minutos, las horas,  que se reflejan en la sombra del ajo, que ha perdido algunos de sus dientes; como nosotros perdemos dentro del plato, del recuerdo, las sombras
de seres anónimos, invisibles, aislados, que algún día nos pertenecieron, pero que ahora, forman parte de nuestra memoria, desvencijada, descatalogada, desdibujada por el hambre nunca saciado del olvido.
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miércoles, 15 de julio de 2020

Formas pérdidas y encontradas en el horizonte


 A veces. es complicado centrar la mirada en un objeto, en una forma, en un paisaje, puesto que, la miopía de la rutina nos encierra dentro de un pensamiento, uniforme, cobarde, asustado ante los cambios, pues son incertidumbre de nuestros pasos, algo cansados de luchar contra la adversidad, que nunca se olvida de nosotros, que siempre nos acecha, que nos persigue, que nos acosa, con sus letras inversas. Pero, es necesario recobrar dentro de nuestras pupilas el horizonte, para así, poder soñar en que todo en algún momento podrá cambiar.
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