miércoles, 28 de octubre de 2020

Lo que se nos va


 


Cada otoño, nos damos cuenta quienes no pisan las hojas no se enteran, que la vida se nos va sin pedir permiso; sin dar explicaciones; sin excusarse,  para abandonarnos delante de un Camposanto, donde descansan seres anónimos; alojados en lúgubres, en pequeños, en incómodos, espacios no aptos para respirar, ni para soñar, tan solo para olvidar. Cada otoño, al caminar sentimos, que un día, no tendrán sentido las preocupaciones, ni las angustias, ni las meteduras de pata, porqué seremos uno más en cadena de tumbas sin sombra.

 Ana Tapias/ todos los derechos reservados)©

 


lunes, 26 de octubre de 2020

Fronteras de la vida


 Nuestra vida, termina en una tumba excavada en la tierra, a la espera de que nuestros huesos, agotados, se dejen caer dentro del mutismo, del silencio, del olvido; que nunca se ceñirá a nuestra sombra, tan muerta como nosotros. La sombra no es inmortal, ni el recuerdo. Nada permanece, en un mundo que gira sobre si mismo; que descuida la emoción; que daña el sentimiento; que ataca la belleza; que siembra incertidumbre; que corre para ser el primero. Nuestra vida, termina en un hoyo, pero para llegar hasta ese lugar, hemos de intentar sobrevivir a la derrota que nos acecha, que nos rodea, que nos deja al limite de la esperanza, pero hemos de creer al menos que podemos soñar para sobrevivir.


Ana Tapias( todos los derechos reservados(©

domingo, 25 de octubre de 2020

Levantarse en otra realidad, en otro mundo

 

 

He dormido mal, como casi siempre útilmente, así que, me he conectado a internet para escuchar la radio. El locutor, parecía un hombre salido de la vieja, de la grande, de la usada, radio de mis abuelos, que proclamaba “Acabamos de salir del toque de queda", pero no, estamos en la dictadura, al menos no la de Franco; sino, en una democracia, cuyo presidente ha decretado “El estado de alarma", que nos prohíbe salir a la calle en una franja horaria de 23 horas a las 6 horas, que puede cambiar según, la Comunidad Autónoma, y la expansión del virus,  que sigue desatado, pero antes del verano parecía que la curva estaba controlada y mucha gente se dispuso a viajar, soñando que el virus había fenecido dentro de alguna ola de calor;  pero a este virus no hay quien lo entienda, y resucitó para atracar, de nuevo, nuestros cuerpos, anclados a la realidad del toque de queda, donde nadie es inocente; donde todos somos culpables, donde todos somo conspiradores; donde todos somo asesinos; por eso,  hemos de permanecer vigilados por nuestros recuerdos dentro de nuestros hogares¡ Hemos vuelto los tiempos en blanco y negro!

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©


jueves, 22 de octubre de 2020

Artículo 113

 

Siempre me ha fascinado la política, nunca los políticos. Es como una guerra entre dos frentes, que no dudan en matarse lentamente, sin piedad, encontrando en la agonía del rival un motivo para ser el ganador, cuya recompensa es un país, azotado, por la enfermedad, por el paro, por la crisis estructural de siglos de atraso; de haber sido escasamente industrializado, pero, siempre contento con su suerte. Un país, que nunca se ha rebelado frente a sus dirigentes, que siempre han sido hombres. Las mujeres  han sido relegadas a ser amas de llave, que observan con ensimismamiento, al líder que cabalga tuiteando con la bandera de la victoria, en un campo de hambrientos; quienes lloran su suerte ,confinados, dentro sus casas sin ventanas, para salir a aplaudir a los héroes de mercadillo; que gritan, que vociferan, que insultan, unos contra otros; olvidando a los que nunca han votado ni a derechas ni a izquierdas, ni ultraderechas, ni ultraizquierdas; pues solo, piensan en sobrevivir en un país cuyos impuestos son sus amuletos, de la suerte, para evitar el déficit. El artículo 113, de la moción de censura, debatida estos días, ha servido para asesinar la esperanza de los que aún creemos que un mundo mejor es posible.

Ana Tapias(todos los derechos reservados)©

miércoles, 21 de octubre de 2020

El paisaje cura de la enfermedad


 

Estamos enfermos de sueños rotos, de utopías vencidas, de alegrías derrotadas, de melancolías desdibujadas, de anhelos rotos, de palabras estrelladas, de besos sin versos, de suspiros sin ecos, de madrugadas sin despertador, de noches con insomnios, de despedidas sin abrazos. La monotonía nos fragmenta, como si fuéramos cuadros cubistas, en seres que se ahogan en sus sueños; en sombras que lloran al destino; en olvidos en marcos de rutinas; en partituras ajustadas a miradas ajenas; en cuerpos limitados dentro de burbujas de supervivencia. Todos llevamos una catedral, un árbol en la memoria, que nos curan de una realidad que nos confina en el dolor.


Ana Tapias( todos los derechos reservados) ©


domingo, 18 de octubre de 2020

El peso de la felicidad



Un suspiro para regalarme felicidad, es todo lo que necesito al inicio del día, cuando todo parece como antes, y,  la inutilidad de un virus que me acosa, que me inunda, que me aborda en cualquier lugar; que me obliga a llorar, a ser pesimista, a ser una funambulista de mi cuerpo con los de los otros; que esquivo con educación, con buenas maneras, sabiendo que cualquiera de ellos puede ser una soga que ahogue mi cuello, y lo convierta en invisible, en recuerdo, en memoria. Un suspiro de felicidad, que dejo en la balanza de mis abuelos; donde los gramos, eran decisivos para sobrevivir en la postguerra; mi postguerra, es encontrar el kilo de sonrisas entre tanto dolor, 

 Ana Tapias) todos los derechos reservados)©

 


Ser valiente, ser coherente con la verdad

El viernes en Francia, fue decapitado, Samuel Paty, maestro. Su delito, fue enseñar  el significado de la palabra"libertad de expresión", para ello, contó a sus alumnos lo ocurrido con las caricaturas de Mahoma, publicadas en el "Charlie Hebdo". No estoy de acuerdo, con que se dibujen caricaturas que dañen los sentimientos de los creyentes. A mí, que me educaron en el catolicismo; a pesar de no situarme en ninguna franja de creencia, me duele ver imágenes,de Jesús o de la Virgen, en contextos sin sentido. Asi que, puedo entender, el dolor de ver a Mahoma en una caricatura.  La religion es comunidad, es empatía, es respeto, es rezo;  nunca es sangre, ni sufrimiento, ni derrota. Samuel Paty, aùn sabiendo el riesgo que corría, decidió ser valiente, y coherente con la verdad, creando con sus palabras un mundo más libre y más justo, donde ha quedado atrapado en el corazón de millones de personas, que lo vamos a recordar como un heróe de la tolerancia.
Con toda mi admiración a Samuel Paty, descanse en paz
Ana Tapias( todos los derechos reservados)