miércoles, 24 de marzo de 2021

Guerras mediáticas

 

Recuerdo la pasión con la que estudiaba en la carrera, soy Licenciada en Historia Moderna y Contemporánea, las guerras: tanto las de la Edad Antigua, con todos sus emperadores, sus tiranos, sus guerreros, sus mapas, que me hechizaban dentro de sus límites territoriales; la Edad Media, no me dejó huella; en la Edad Moderna, las guerras europeas, como la "Guerra de los treinta años"(1618-1648; la Edad Contemporánea: la Revolución francesa(1789); la Guerra de la Independencia española(1808-1814); las Guerras Carlistas(1833-1876); la “Primera Guerra Mundial(1914-1918); la Guerra Civil española( 1936-1939; la "Segunda Guerra Mundial(1939-1945) y tantas otras, que habré olvidado, pues la memoria es difusa; pero me encantaba estudiar las estrategias, los frentes, las batallas. Todo era lejano, pero siempre había un mismo patrón; un asesino, aconsejado por varios asesinos, decidía hacer una guerra, que condenaba a miles de hombre a matar a miles de hombres, contra quienes no tenían nada en contra. El asesin o asesinos,  eran laureados,  bendecidos,  honrados, con medallas, con pedestales, con el aplauso social; los soldados, eran abandonados en cunetas, en cementerios, en casas, donde era imposible ser los de antes, pero había que seguir sonriendo por la familia, que daba saltos de alegría,  al saber vivo a su padre. Ahora, las guerras se libran en los medios de comunicación; las balas las disparan los jefecillos de opinión, quienes sumidos en la ideología de turno, da igual el partido, las siglas, siempre es bueno obedecer al que manda; escupen palabras de odio hacia el otro bando, siempre hay otro bando, al que machacar, no respetando nada, cualquier insulto, argumento, es válido si lo dicen los intelectuales o intelectualas del momento; quienes cargados de verborréicos argumentos,  nos impulsan a insultar, a bloquear, a no respetar a nuestros padres, a nuestros amigos cercanos o virtuales. La guerra no cesa en 24 horas. Asistimos a bombardeos masivos en redes sociales, que miramos a cualquier hora, pues las bombas nos causan insomnio, que nos invitan a contestar a alguien, a quien disparamos, desde nuestra trinchera del anonimato. Pero, como todo llegarán los días del armisticio y podremos besarnos y abrazamos, sin temer al enemigo invisible, que ha sido creado por un mentiroso, mentirosa, compulsiva, que ama destruir el respeto y la convivencia.

Ana Tapias( todos los derechos resevados)©


lunes, 22 de marzo de 2021

Un año después


 

Hace un año, algunos enfermamos de Covid junto a nuestras familias, mientras se decretaba el "Estado de alarma"; nuestro encierro fue todo lo traumático que es pasar una enfermedad desconocida, que estaba dejando cadáveres acumulados, apiñados, vencidos, en grandes superficies habilitadas para ello. Puede salir a la calle, cuando el médico me dio el alta telefónica, pasados tres días sin tener síntomas. Fui a la farmacia, a unos metros divisaba la Plaza Mayor, que me parecía extraña, ajena, ausente. Era como si mis pies hubieran sido pegados al suelo, y no los pudiera despegar de la puerta de la farmacia. El corto trayecto de mi casa, donde mi padre estaba aislado, las calles yacían repletas de vacíos, de ausencias, de miedos, de incertidumbres, que congelaban hasta las flores, que no se atrevían a mirar a los seres que como si fueran funambulistas las observaban desde sus balcones. Pasado un año, las calles se sonrojan dentro de las sombras, que tímidamente vuelven a sonreír, esperando que pronto lleguen los abrazos, las caricias, los besos; que se olviden las distancias, los susurros, los desencuentros; para que la vida sea un destino donde acudir, no de donde huir. 

 

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

domingo, 21 de marzo de 2021

Trabajos

 En mi vida, he pasado por varios trabajos, nunca tuve suerte para estar fija;  debe ser que el destino me tiene preparado otra cosa, que no ser una funcionaria triste, amargada, odiosa;  de esas he visto muchas; tantas que no quiero ser funcionaria: al menos como ellas o como ellos, que no hay género ni para la idiotez, ni para la mediocridad. Llevo unos meses, formando parte de un equipo que agrupa a diferentes profesionales, que intentamos ayudar a la gente. Mi labor, es escuchar a personas detrás del teléfono. Personas enfermas, sencillas, vulnerables. Intento canalizar su miedo y convertirlo en esperanza. Labor complicada, pues estamos encerrados hace un año dentro de nuestras paredes, sin poder salir, sin abrazar el camino, sin cantar bajo la lluvia. Una de mis compañeras, que tal vez sea superior a mí, por su profesión, nunca por su inteligencia, ni por su carrera; vigila mis palabras, las critica, las condena. Es una mujer joven, de mirada perdida, guapa, elegante;  que ha olvidado la empatía con el ser humano; que ha perdido la noción del respeto; que ha decidido emborronar mis palabras, tacharlas, gritarlas. Ayer me escupió “Siempre la estás liando", cuando intentaba razonar  con una persona, pero no me dejó terminar. Su absolutismo me abruma, me lleva a las lágrimas. Soy vulnerable, como las personas con las que he llorado al otro lado del teléfono. Siempre me dicen, que en los trabajos hay que aguantar mucho para sobrevivir, pero creo que personas como ella, a quien respeto como mujer, deberían estar fuera de equipos que luchan unidos, para logar un mundo sin dolor.

Ana Tapias( todos los derechos reservados)

 ©



miércoles, 17 de marzo de 2021

La tía María


Me busco en las facciones de mi tía, María; intento responder a mis dudas, a mis inquietudes, a mis soledades. Mis palabras vagan por su mirada, que se enquista en el espacio del pasado, pero que mi fotografía ha rescatado ochenta años después; donde la vida ya no es en blanco y negro para las mujeres, sino en color; donde intentamos ser nosotras mismas con o sin hijos; donde luchamos por nuestra felicidad con o sin marido; donde volamos en libertad con o sin prejuicios. Mis sueños, invitan a los suyos a formar parte de mi realidad, para que su soledad sea acompañada por mi recuerdo, que encuentra a una mujer valiente, fuerte, diferente, que vivió en una sociedad sin voz.

En memoria de tía abuela María García Redondo

 

Ana Tapias( todos los derechos reservados(©


martes, 16 de marzo de 2021

Trajes del tiempo


 

 Somos trajes del tiempo con brazos, con piernas, con manos, con ojos, con labios, con pestañas; vestidos de sueños, que caminan a lo largo de la vida encontrando silencios donde refugiarse, porque las palabras no son sinceras, no son reales, no son insumisas; son cunas de lo efímero, donde caerse hacía la nada; por eso,  siempre vamos desnudos de minutos, de segundos, de horas; por eso, siempre nos enamoramos del pasado, donde nos quedamos atrapados dentro de nuestra esperanza

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

 


viernes, 12 de marzo de 2021

Atrapar el duelo


 

Nuestra vida es una sucesión de duelos, que hemos de asumir sin protestar, lentamente, en silencio, vagando entre la realidad y la fantasía. Sabemos que existieron, pero sus rostros, se desdibujan de nuestra memoria, de nuestros besos, de nuestros abrazos, para quedarse dentro de nuestra soledad;  donde lloran balanceándose ,de un lado para otro, como si fueran columpios;  donde caen al vacío como si fueran cristales rotos; donde pestañean en el horizonte como si fueran sombras de la memoria. Nuestra vida nunca será la misma sin ellas, sin ellos, por eso de vez en cuando, hemos de atrapar momentos donde sus siluetas, nos acarician, para volver a ser felices.

Ana Tapias( todos los derechos reservados(©