Una insignificante cáscara de plátano o banana, se descompone delante de las miradas de seres, que caminan inmersos en sus fantasías de supervivencia, alejadas del deterioro cognitivo de las vidas ajenas; que lloran sus soledades sin consuelo; que anhelan ser escuchadas; que preguntan al universo sus dudas; que nunca contesta por miedo a ser finito; y la cáscara sigue su peregrinaje hasta el olvido.
lunes, 15 de septiembre de 2025
Abandono
Una insignificante cáscara de plátano o banana, se descompone delante de las miradas de seres, que caminan inmersos en sus fantasías de supervivencia, alejadas del deterioro cognitivo de las vidas ajenas; que lloran sus soledades sin consuelo; que anhelan ser escuchadas; que preguntan al universo sus dudas; que nunca contesta por miedo a ser finito; y la cáscara sigue su peregrinaje hasta el olvido.
Nostalgia del sufrimiento
Al dolor de la monotonía, se suma
el recuerdo que añade océanos de lágrimas, que se desvanecen en el horizonte; donde
los sueños cantan al mañana; donde las pesadillas escapan en la noche; donde las
esperanzas vuelan en la distancia, que se disfraza de catedral gótica, que reza
a la memoria.
domingo, 14 de septiembre de 2025
Exilio del momento
El momento no es fácil, es agresivo, es impetuoso,
es acosador; fulmina nuestros sueños; que cambian de ritmo al compás de nuestra
vida; que baila, que grita, que llora, que insulta al mañana, cuando se desvanece
abrazando al destino
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©
jueves, 11 de septiembre de 2025
Disciplina del silencio
El tenebrismo de los abecedarios, crea, destruye,
inventa palabras, que brillan, que oscurecen, bajo la rutina que nunca es justa,
que nunca es perfecta, que nunca es sana; que dibuja sentimientos en la
incertidumbre, que se alza en el momento para perpetuarse en el silencio.
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©
martes, 9 de septiembre de 2025
Crónicas
Llevo varios días con una crónica sobre mi mesa de trabajo, que sobrevive inmersa en la incertidumbre (pero siempre firme en mi deseo de escribir sobre lo que emociona) Desde que empezó la guerra de Ucrania, leo las palabras de Alberto Rojas (1977) en el diario” El Mundo”. En mi vagabundeo intelectual entre libros y periódicos, que acumulo en mi cuarto de dormir( tal vez, padezco el síndrome de acumular historias; que no sé si tiene un nombre bautizado) Ante mis ojos se alza un articulo del 8 de febrero de 2025, titulado” Viaje a la frontera de Kursk”, a su relato se suman dos fotografías de militares; la fotografía más pequeña, se encuentran tres hombres con uniforme militar, sentados en un refugio, donde sujetan la esperanza; donde coquetean con el miedo; donde lloran incertidumbres; en la fotografía más grande, se encuentran tres hombres con uniforme militar de pie, rodeados de nieve; detrás de ellos, nos topamos con un tanque; dos de ellos, se abrazan de manera visible; el tercero es mas recatado con su hombro. Alberto Rojas, escribe en directo su miedo; vigilado por un dron; acariciado por la soledad de los pueblos abandonados por la inhospitalidad de la batalla; que se prolonga sin fin por sus cuerpos derrotados; por sus almas vencidas; por sus sombras perseguidas, sin saber, si su corazón dejara de latir en medio del olvido, que Rojas esculpe en abecedarios que se leerán en el mañana
viernes, 5 de septiembre de 2025
Confidencias
Confidencias a media tarde, cuando el sol
cae y se impone el silencio, que explora palabras, de dos viejos conocidos, que
anhelan esparcir sus sueños, en otros cuerpos, para calmar sus
incertidumbres; el hombre, escribe, en sus momentos de inspiración; la mujer, se
atraca de cultura; asiste a charlas; acude a presentaciones de
libros; visita exposiciones de pintura. El hombre y la mujer, lazan sus pensamientos al
universo, donde serán escuchados por el tiempo, que les encarcelara en el
olvido
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©
jueves, 4 de septiembre de 2025
Pasear en el ayer
El paisaje se funde en nuestra mirada; que
camina lentamente en el ayer, que interroga a los que se fueron, si quieren volver
o prefieren ser almas, que acompañen a los viajeros en sus palabras como si
fueran sombras del ocaso; que se alimentan de momentos para sobrevivir a su olvido; que es el destino de quienes cantan al silencio para no morir para siempre.
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©





