El paisaje se funde en nuestra mirada; que
camina lentamente en el ayer, que interroga a los que se fueron, si quieren volver
o prefieren ser almas, que acompañen a los viajeros en sus palabras como si
fueran sombras del ocaso; que se alimentan de momentos para sobrevivir a su olvido; que es el destino de quienes cantan al silencio para no morir para siempre.
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©

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