Una castaña cae, sin destino, de un árbol sin bautizar; alguien la recoge del suelo; la acuna, para que no se sienta sola y despierte rodeada de amor, creando palabras de recuerdos para el mañana; donde solo quedará su olvido como sinónimo de su existencia.
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©

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