Una insignificante cáscara de plátano o banana, se descompone delante de las miradas de seres, que caminan inmersos en sus fantasías de supervivencia, alejadas del deterioro cognitivo de las vidas ajenas; que lloran sus soledades sin consuelo; que anhelan ser escuchadas; que preguntan al universo sus dudas; que nunca contesta por miedo a ser finito; y la cáscara sigue su peregrinaje hasta el olvido.
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©

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