lunes, 31 de octubre de 2016

Ir al cementerio

Solía ir al cementerio a menudo, en el  cumpleaños, o en el aniversario de la muerte, de mis abuelos maternos; los paternos están enterrados a treinta kilómetros de Segovia. Últimamente,  pasaba a unos metros del cementerio, sentía deseos de acercarme, pero, una fuerza invisible me dejaba quieta en ese punto, sin poder continuar.  Mis padres, compraron flores para seguir la tradición de adornar las tumbas el Día de todos los Santos; por no dejarlos solos en el trance de subirse a la escalera, el nicho está en un segundo piso; acepté  suprimir mis lágrimas iniciales, me decidí a acompañarlos. Mis sobrinos de siete y cinco años, quisieron venir. Guille, de cinco años, pensaba que los muertos iban a salir de sus tumbas. Los dibujos animados deterioran demasiado la realidad. Al entrar en el cementerio, se sorprendieron de lo grande que era; se fijaron en la cantidad de flores que había sobre las tumbas. Mi corazón dejaba de latir, al acercarse al lugar de donde nunca volvieron mis abuelos. Mis padres como si fueran obreros del duelo, se afanaban por quitar las flores de plástico, para colocar los claveles: rojos y blancos. Santiago, mi sobrino, de siete años, me abrazó. Mis ojos eran un torrente de lágrimas, que debían seguir el cauce de la vida. Santiago y Guillermo, miraban sin entender la emoción de sus abuelos, de su madre y la mía; al besar, al acariciar, al no quererse desprenderse de la sombra de los que nos dejaron.


 Con todo mi amor a mis antepasados.

Ana Tapias


domingo, 30 de octubre de 2016

Nuevo turrón

Hay  gobierno, lo  único cierto en esta nueva legislatura  es que no tendremos que ir a votar el 24 de Diciembre;  que  podremos comer el turrón, tranquilos, sin sobresaltos, sentados en la mesa familiar; esperando el discurso del Rey. Mi abuelo, materno, en aquellas navidades de mi infancia, que viven agazapadas bajo el recuerdo; oía en la radio grande, de la cocina, el discurso pausado, armonioso, sin sobresaltos lingüísticos, de don Juan Carlos; sólo adulterado por las voces de mis hermanas y la mia, que nos colocábamos de refilón en las inhiestas palabras, de aquel ser,  que parecía llegado de otro mundo a la cocina; que olía a cardo, pescado frito, polvorones, almendras, y turrón. En las navidades del 2016, el nuevo turrón será el consenso que tendrán que comer la Cámara de los Diputados, con un gobierno sin mayoría.
 
Ana Tapias

viernes, 28 de octubre de 2016

Cercenar

He madrugado, a pesar de ser sábado. Confieso que amo el silencio, la oscuridad, la distancia con el ruido. Mi pensamiento crece, sin necesidad de la masificación de la rutina. Abro los ojos, que olvidan el pozo de los sueños, soy una mujer que sueña mucho, y luego recuerda. Despierta, mi mundo paralelo, me cercena la voluntad  para que lo escriba; me susurra" Estoy aquí". Fotografió hojas, que son las últimas voluntades de los árboles, para silenciar  mi mundo, no lo consigo. Me habla continuamente, sin cesar; a veces, no lo escucho imbuida en las injusticias de un mundo que lucho por cambiar. La noche destierra las preocupaciones a mi cámara frigorífica; el día que nace, bajo el sonido de las campanas, saca a la luz el mundo de los otros; el mío espera ser escrito.
 
Ana Tapias

Maria de Pablos Cerezo

Mi amigo, Emilio, me regaló un libro titulado" María de Pablos Cerezo". " Para ti que te gustan las mujeres fuertes, luchadoras y aguerridas", me dijo. Al llegar al trabajo lo ojeé, me encontré con la Calle Mal Consejo, mi calle; avancé unos renglones descubriendo el año 1914. " Mi abuela la habría conocido", pensé, pues nacieron en el mismo año y vivían a un metros de distancia. Adentrándome en el libro, escrito por Mariano Gómez de Caso Estrada, descubro bajo la mirada comedida de María, a una compositora-pianista; que triunfó en la década de 1920 en España, cuando las mujeres yacían emparedadas en el hogar. Viajó a Roma en 1928 con una beca,  en 1930 viaja a Paris, vuelve a Roma ( Estos detalles no los tengo muy claros); en 1934 compone su última obra:
"... Las almas a la imagen divina de la esperanza
que en el pecho  de niñas enamoradas
mariposa voluble bate las alas......"
Su vida musical fue menguando por la enfermedad;  que la relegó al olvido, al exilo, al destierro, de sus manos, de sus composiciones, de su canto a los sueños. María de Pablos Cerezo, fue una mujer que rompió barreras, que atravesó distancias, que voló en el espacio, y ahí sigue.
Con cariño y admiración a su figura.


Ana Tapias,

Rawan

 Rawan, tenia  ocho años, nació en Yemen. Su vida se fue por  los instintos sexuales de un pederasta de cuarenta años.  No entiendo cómo las niñas son vendidas al mejor postor en muchos países. Tal vez, deberían practicar abortos a los fetos de niñas, y eliminar a las mujeres de sus sociedades antes de nacer, así se ahorrarían matarlas después.

Ana Tapias


Por escribir esto me han insultado en" Facebook"." Perra loca o algo así", desde luego que he bloqueado la página. Soy libre de expresar mi opinión, de todas maneras era ironía.

jueves, 27 de octubre de 2016

Asesinados 22 niños y 6 maestros en Sira


El otoño ocupa mi mirada, en estos días en los que se aproxima el cambio de hora, y, la noche surcará las calles; en Siria los cadáveres invaden escuelas, hospitales, calles. Lo llaman ataques, son asesinatos masivos. Esta vez, ha sido en Idelb. Las hojas agonizan ante  la incertidumbre; en  cada amanecer; en  cada sonido de muerte; en  cada lágrima de terror ante el enemigo que cruza el horizonte. Los niños se convierten en pasado, cuando deberían ser futuro. Las sonrisas se trasforman en sombras. La vida no es rutina en Siria, es un acontecimiento. La guerra ha de parar para que las hojas sueñen.


Ana Tapias

miércoles, 26 de octubre de 2016

Evolución al ebook

Hemos perdido tantas cosas en el camino de la evolución al ebook, que cuesta recordar su nombre. Una de ellas, es entender el  sufrimiento que subyace en los demás. Cada ser humano, es una hoja frágil  que se rompe, que se resquebraja, que llora, cuando el viento de las palabras, de la indiferencia, de la crueldad, la  azota sin piedad. Nuestra vista se evade en el móvil, en la Tablet, en el ordenador; nuestros pasos caminan rápidos hacia el más allá de la felicidad, pero, al otro lado, mujeres, hombres, y niños, naufragan en lágrimas. El ebook nos ha vuelto máquinas.
Ana Tapias