Mi amigo, Emilio, me regaló un libro titulado" María de Pablos Cerezo". " Para ti que te gustan las mujeres fuertes, luchadoras y aguerridas", me dijo. Al llegar al trabajo lo ojeé, me encontré con la Calle Mal Consejo, mi calle; avancé unos renglones descubriendo el año 1914. " Mi abuela la habría conocido", pensé, pues nacieron en el mismo año y vivían a un metros de distancia. Adentrándome en el libro, escrito por Mariano Gómez de Caso Estrada, descubro bajo la mirada comedida de María, a una compositora-pianista; que triunfó en la década de 1920 en España, cuando las mujeres yacían emparedadas en el hogar. Viajó a Roma en 1928 con una beca, en 1930 viaja a Paris, vuelve a Roma ( Estos detalles no los tengo muy claros); en 1934 compone su última obra:
"... Las almas a la imagen divina de la esperanza
que en el pecho de niñas enamoradas
que en el pecho de niñas enamoradas
mariposa voluble bate las alas......"
Su vida musical fue menguando por la enfermedad; que la relegó al olvido, al exilo, al destierro, de sus manos, de sus composiciones, de su canto a los sueños. María de Pablos Cerezo, fue una mujer que rompió barreras, que atravesó distancias, que voló en el espacio, y ahí sigue.
Con cariño y admiración a su figura.
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