Pasó estos días en Madrid con la ilusión de ganar las olimpiadas. Creo que las van a ganar. Al caminar por las calles de mi amado Madrid, siempre lloro. Lloro ante ellos. Ellos y sus carteles. Imploran comida. Imploran un lugar en la sociedad. En el Corte Inglés de Goya había muchos carteles con lágrimas. Carteles ignorados por el Madrid Olímpico. El Madrid de los sueños también cuenta con pesadillas. Las pesadillas de los rostros de quienes no podemos mirar. Las pesadillas de los rostros sin miedo a perder las olimpiadas. Ellos forman parte de Madrid pero nunca saldrán en la rueda de prensa del Comité olímpico. Ellos no saben inglés. Ellos son la realidad y como tal debe ser escuchada.
Ana Maria Tapias Garcia
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