Esperaba envuelta en la soledad, acariciada por el silencio, la llegada de mi sobrino en la Estación de autobuses; donde tantas historias; donde tantos recuerdos; donde tantos sueños; de gente corriente, que va y viene, se unen en mismo edificio; que no es consciente del dolor, de la alegría, de la incertidumbre de aquellos, que se cuelan en el hoy, para ser olvido en el mañana; donde sus nombres, serán borrados de sus casas; donde sus nombres, serán eliminados de sus bancos; donde sus nombres, serán evacuados de sus calles; que siguiendo un susurro de vida, bautizarán nuevas esperanzas que cantarán cada amanecer sin miedo.
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©

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