Nuestros recuerdos agonizan en cada amanecer;
donde saltamos sobre el día pasado; escrito con alegrías, con lágrimas, con
derrotas, con victorias, con miradas, que nos seducen hasta el punto de
creernos inmortales, pero solo, somos cadáveres sin destino; tal vez, con alma,
que suspiran al mañana; donde nadie nos invitará a jugar en su memoria, y el silencio
cantará a nuestro olvido.
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©

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