El destino permanece pertrechado detrás de
nuestros sueños; que vagan inciertos por la realidad y el deseo, de ser inmortales;
pero nada es perfecto, ni tan siquiera nuestros sueños; que dibujan la pereza
de la vida, que como si fuera manzana hechizada por el ayer, rueda hacía el
olvido.

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