sábado, 8 de noviembre de 2014

Iguala

43 sueños holgados han sido descuartizados. Me cuesta asumir que el asesinato, que la tortura sea una forma de vida. Me resisto a ser encubridora de aquellos que matan, siempre gritare en contra de la violencia. Imagino a esos estudiantes arrojados por un barranco y quemados durante horas. Mientras sus familias se escondían de la verdad, por miedo a llorar dentro de ataúdes vacíos. Imagino a sus asesinos riendo ,ensimismados, sin vergüenza, aclamados por los suyos, con las manos llenas de sangre y el corazón arrugado. 
43 víctimas en un país sin ley.
El feminicidio ya no es noticia, ahora cuerpos sin destino se agolpan en las aceras como parte del paisaje. Ahora.

No más violencia.

Ana María Tapias Garcia. 

Hoja

 Esta hoja marca la absurda diferencia que existe entre una lágrima y una sonrisa. Merece ser reciclada, es valiente,  mira a  nuestros labios, no se esconde.
Veo muchas hojas en las esquinas, en las calles, en los parques, están desnudas, cruzan abismos. Se
refugian del dolor de llegar en una patera con ébola, encontrando indiferencia como respuesta.
Ellos, ellas,  son  lágrimas caídas. Abramos nuestras bocas, hablemos con sonrisas que busquen sus ojos,  para llegar a su corazón exiliado. 
Ana Maria Tapias Garcia.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Teresa Romero e Isabel Pantoja

 Teresa emociona, cautiva, es una superviviente, es la voz el ébola en Europa. Ha salido de su cárcel y lo celebra abrazando a su familia. Lleva mal la fama, pero necesitamos verla sonreír. Teresa, querida Teresa, te queremos. 
Isabel es famosa, canta y a veces vende exclusivas. La Audiencia provincial de Málaga le ha condenado a 2 años de cárcel. Estamos agotados de ver a blanqueadores de notas musicales en la calle. Queremos que nos devuelvan el sonido de la justicia. La Pantoja  es una más voz más de un coro, sólo eso. Hay muchos más tenores culpables no olvidemos sus nombres. 
Ana Maria Tapias Garcia. 

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Circo

Llevaba al colegio  a mis dos sobrinos, cuando el mayor ha exclamado" El circo". Le contesté" El circo de la pobreza". Le expliqué que ese hombre  hacía malabares,  para que le dieran unas monedas. Se calló y no supo qué decir. Debe ser difícil para un niño de casi seis años , entender que la ciudad donde vive no es como los dibujos animados, que copan su mente. Debe ser difícil para un niño comprender que hay ladrones con corbata que roban dinero, y otros se mueren de frío en las calles. Debe ser difícil  para un niño asumir que uno de los Tres cerditos, sólo cuenta con un techo de cartón para dormir, y que su casa será derribada por un lobo malvado, que soplara y soplara hasta dejarle sin nada.

Ana Maria Tapias Garcia
Con cariño al malabarista de la foto.

martes, 4 de noviembre de 2014

Pesadillas-realidad

Hace dos meses tuve una pesadilla,  que me aterró, ayer la reviví. Salía de casa de unas de mis hermanas en Madrid, e iba en busca del autobús. No encontraba la parada era de noche, las seis y media, llegué. Me subí, me senté, no veía las calles,  no me sonaba ninguna, no me atrevía a preguntar.
Estaba  perdida como en mi pesadilla. Salía de la casa de mi hermana, subía en un autobús,  no sabía adónde iba, me bajé en un barrio de la capital en fiestas y nadie me decía su nombre, quería llegar al metro como ayer.
Las pesadillas  se mezclan con la realidad en Madrid,  donde  hombres descalzos buscan dinero en las esquinas, mientras que otros se descalzan en sus trabajos,  adonde han llegado tras atravesar muros de dolor, que han esquivado como si de una pesadilla se tratara.
 
Ana Maria Tapias Garica.

lunes, 3 de noviembre de 2014

Miradas

Venía de comprar en el Día una barra de pan, bananas y algo de embutido,  cuando he sentido que un hombre radiografiaba mi bolsa Me he sentido mal por no poder hacer un picinic con él, Me gustaría erradicar el hambre de las pupilas. Me gustaría eludir mi egoísmo de tener que sobrevivir. No soporto las bolsas de gusanitos arrojadas al suelo como si fueran fáciles de conseguir. El hambre es un ébola y siento ganas de llorar cada vez que no puedo hacer nada para curarle. El hambre de sonrisas es una maldad de la civilización
Ana Maria Tapias Garcia

domingo, 2 de noviembre de 2014

I Marcha contra el cáncer


Caminé con mi amiga Alicia y miles de segovianos para luchar contra el cáncer. Pensaba que lloraría al recordar a aquellos que  murieron por su causa, sobre todo los miembros  de mi familia, no lloré, reí al compás de la lucha. La lucha ha de ser el motivo para seguir. La lucha contra la enfermedad, contra la locura del despliegue  de la razón,  hay que saltar las barreras de lo previsible  para aprender a soñar a  sobrevivir.
Ana María Tapias García.