lunes, 1 de diciembre de 2014

Pesadillas

A veces siento que estoy dentro  de una pesadilla, en la que me cuesta desenvolverme, y actuar. Ayer salí con mi madre, visitamos  varias tiendas de ropa para terminar  en una regentada por chinos,  a comprar papel para envolver un regalo. Le dí a la cajera 1 euro, costaba 60 céntimos. Le pedí el ticket, y como no me daba la vuelta,  40 céntimos,  hube de pedírselos. Soy tímida para afrontar situaciones embarazosas. 
Ahi empezó la pesadilla. La cajera miraba la grabación. Estaba tranquila, pues yo  tenía la razón, pero la grabación mostraba que mis manos habían recogido algo, que era el ticket.

La obscuridad, la tristeza, la incredulidad se apoderaron de mi pensamiento. Me hurtaron 40 céntimos de lucha. Estamos tan acostumbrados a que nos quiten nuestras libertades, a que nos minimicen  nuestros derechos, que huimos despavoridos en blanco y negro,  con el rostro desencajado y agujetas en  la esperanza.

Nos roban la dignidad, mientras nos graban con cámaras de seguridad.

Ana Maria Tapias Garcia. 

domingo, 30 de noviembre de 2014

Asma

El asma parecía una palabra lejana, ausente, e innecesaria en mi vida, se ha colado de forma dramática. Uno de mis sobrinos sufre crisis asmáticas.  Satura mal, le ponen aerosoles, le ingresan, le dan el alta y vuelve a recaer. Los meses de verano son una tregua silenciosa.
 Es absurdo decir que no pasa nada, casi le perdemos hace un año, y la angustia se ha apoderado de nuestra rutina. Uno nunca se acostumbra a oír el eco de la tos en un niño, que ama correr y se ahoga, Le abrazaría para hacer de escudo. Uno nunca se acostumbra a ver a un niño con los pulmones rotos. Le acunaría para que mis brazos fueran una muralla a la que no llegará la tos.  Uno nunca se acostumbra a encontrarse al asma en el calendario de días festivos,  para la sonrisa. Uno nunca se acostumbra.


Con todo mi amor a Alonso.

Ana María Tapias Garcia.

sábado, 29 de noviembre de 2014

Lluvía

Oigo la lluvia, cae a la  fuente como caen las palabras de los que me representan, esos que olvidan al hombre que pide con un vaso de plástico,  a la puerta de la tienda  de  comida barata donde compró el pan, los yogures, el queso y alguna verdura. Me mira suplicante ante la indiferencia, ante el dolor de mis céntimos,  que se sonrojan, que tiemblan, que tamborilean  entre mis dedos.
Los políticos siguen hablando sin mojarse.
Ana Maria Tapias Garcia.

Violencia.

Una policia y dos niñas han caído al fondo de la tierra, por unas manos asesinas. Lágrimas y más lágrimas que nublan pupilas, que atornillan sueños al vacío, que desangran huellas, que fulminan sonrisas, que atesoran interrogantes, que escupen al destino.
Tres victimas que se cubrirán de niebla, mientras pensamos qué coño regalar por navidad , y ellas se descomponen invadidas de olvido, qué coñazo  de realidad.

no más Violencia.

Ana Maria Tapias Garcia. 

viernes, 28 de noviembre de 2014

Eutanasia

Hoy estaba animada a planchar, cosa que me sucede muy de vez en cuando, asi que sin mirar el calor estampé la plancha contra la camiseta, noté que se quedaba pegada, y era que le estaba aplicando la eutanasia. La camiseta agonizaba ante mi inconsistencia como ama de casa. Me volví enjuta, diminuta,  casi trasparente,  como aquella vez  que la cremallera de mi bota derecha se atascó,  y hube de dormir con ella, nuestro amor fue roto por el zapatero, pero le costó separarnos, las botas no saben lo que es el divorcio exprés.
La camiseta eutanasiada es feliz, pues podrá ser acariciada por las manchas.


Ana Maria Tapias Garcia

jueves, 27 de noviembre de 2014

Black Friday

Hoy es el día que los americanos compran sus regalos para las navidades. A España ha llegado  como si formará parte de un rito ineludible. Me cuesta derrochar en cosas que me aportan felicidad efímera. Hablo desde un móvil caducado. Mis zapatillas de deporte son mis mejores tacones. Apenas uso maquillaje. Amo la comida casera,  no compro para remendar mi estado  de animo.
Mi felicidad no se somete a la dictadura del Black Friday, se asoma a la ventana de aquello que me hace pensar, que me hace sentir, que hace que mis palabras sean un viaje al otro lado de la realidad,´`ésa que ampara el silencio de aquellos que se mueren de  hambre,  en la esquinas; ésa que decapita a quienes no tienen voz para reclamar sus derechos; ésa que huele a sudor.
Ana María Tapias García.

dimitir

Ana Mato ha dimitido, no es culpable sólo es una  victima del sistema corrupto, en el la ha tocado vivir. Me encuentro con su cara  llorosa, su voz apagada entre flashes, y sé que el sistema  no va bien, que todos los políticos deberían aspirar a gobernar no a enriquecerse  con  el sudor del contribuyente.
Ana  Mato ha sido desahuciada por su partido. La princesa está triste.

Ana Maria Tapias García.