sábado, 7 de mayo de 2016

Abuelita

Por la mañana, suelo recordalo que sueño. Desayuno envuelta en imágenede la realidanocturna, que obligan a mis ojos a reubicarse, a abrirse, a mirar al dia.  Hacdosemanas, me reecontré con mi amiga, Mª Paz, fulminada por un infarto a los 47 años, en septiembre de 2015. Aparecía guapa, joven, delgada, en el grupo de amigos.¿Qué haces aquí, si estás muerta?, la pregunté. Me miró como si estuviera loca. La gentno mueren losueños. Asumí su presencia, y no la volvi a hablar. 
La  noche pasada, dormía plácidamente, mi abuelita, Encarna, se tumbó en mi cama. Estaba guapa, con buecolor; coesos mofletes gorditos que me volvían loca; se movia a su antojo por la cama. Llevaba un papel en la mano, me hablaba. No la abracé, ni la besé, a pesade lo mucho que la echo de menos. Mdaba miedo. Di la luz asustada, se había ido. Tal vez algúdia, sea valiente, y me atreva a abrazar a la muerte.
Ana Tapias

Reihané Yabarí

Hay dias como hoy, que ni la lluvia sabe cómo ocultamis lágrimas. Una mujer, iraní de 19 años, fue torturada hasta quse declaró culpable de matar al hombre que la intentó violar. El juicio no se celebró con lasuficientes garantías legales. Ha pasado siete añoen la cárcel, pero, la familia del médíco, Morteza Abdolalí, no la ha perdonado. Y gracias a la "ley de Guesas": que permitsangre posangre, Reihané, ha sido asesinada esta madrugada, la han puesto una soga al cuello.Los muláno entendan mis lágrimas, pues viven entregados a defender una ley sorda, que condena sin escuchar. Mis lágrimas,  cubren el cuerpsin vida, de Reihané, como si fuesen una corona de flores. Descanse en paz.



Ana Tapias

jueves, 5 de mayo de 2016

Tess Asplund,

Tess Asplund, es una mujenegra de 42 años, que caminaba por una calle de rlange en Suecia, cuando se topó co300 cabezas rapadas. Se puso frente a ellos, levantando su brazo derecho, en señal de protesta. Su valentía  ha dado la vuelta al mundo. Cada uno de nosotros, tenemos la efímera responsabilidad, pues somos seres con fecha de caducidad; de escribir"No a la violencia"; de tatuar palabras donde corren las balas; de callar a quienes pretenden sembrael odio; de dibujasonrisas donde sólo hay lágrimas. Cada uno de nosotros, al menos, hemos de intentarlo.


Ana Tapias

La campaña electoral.


A los pocodiade celebrarse laelecciones, tuve claro que los Partidos no llegarían a acuerdos, y laelecciones srepetirían.  Mis amigos, decían que mequivocaba. Me aposté coellos una cervecita a que habría. Y ya estámos inmersoen la planificacióde la campaña electoral, ques usálvese quién pueda.
Si él no va al debate, yo tampoco. Si elloreducen gastonosotros también. Si ellos gritanosotros  también. 
Y todos in a la peluquería para salir guapos, y poco rebeldes  en locarteleelectorales, qusexpandin por pueblos y ciudades; al lado de las amapolaque pétalo a pétalo caerán a la tierra soberanamente.


Ana Tapias

miércoles, 4 de mayo de 2016

Muhamad Waseem Moaz.

Muhamad era el  directodel Hospital infantil de Alepo. Un bombardeo  acabó coélel  28 de Abril. Veo su foto, junto a uniño tumbado sobre una camilla; le está reconociendo; le vigila la respiración; le mira con preocupación. Unudo en la garganta trasforma mis ojos en lágrimas, que gotean la pregunta.¿Por qué ? Muhamad, acariciaba a la esperanza, golpeaba al desaliento, vendaba a la venganza. La vida se arrastra eSiria, por lacalles, por laesquinas, por loescombros,  antes de morir para siempre.


Ana Tapia

martes, 3 de mayo de 2016

Alepo

Vivimoadormilados por la rutina, qucontamina nuestra orientación. Nos perdemoen la victoria del Atlético de Madrid; en lanuevaelecciones;  en la primavera qudeja frio o calor. Olvidando que Alepo existeel mapa. Es una ciudasiria, sobre la qucaebombas alocadamente, matando sin piedad, a los que tienen ya el cuerpo cuarteado. ¿Quiébombardea? ¿Quiédestroza sueños?¿Quién rompe vidas? ¿Quién va a alzarscon la victoria en un paíde cadáveres? ¿Quién traza la venganza?. Alepo es una caceria de hombrecontra hombres, que hacanjeado su sonrisa por lágrimas.  Vivimoen paz de momento, pero todo puede cambiasi nos ponen una metralleta en la mano.




Ana Tapias

lunes, 2 de mayo de 2016

El Cubillo

El Cubillo, es un pueblo, pequeño, escondido, austero de formade la provincia dSegovia. Allí nació mi padre, y misiettios. Mis abuelos yaceenterrados, bajo el cobijo de la sierra de Guadarrama,  a la sombra del dolor dsuseis hijos, la tia Juana descansa junto a ellos, y sus quincnietos. Al Cubillo, viajábamolosábados. La abuela, Evarista, al oir llegael coche, aparecia radiante  por la puerta dcasa.  Los perros, olian la comida que llevaba mi padre, se lanzaban a poél. El abuelo, Saturnino, subía de la huerta con tomates, nos besaba,  no sonreia  iba a buscar a las vacas, que teníanombres, al prado. 
 Entrábamodentro de la casa, los gatocorríade un lado a otro, me asustaban. Saliamos a pasear poel pueblo; sorteábamos boñigarodeadadmoscas; nos topábamoco cuadrilladvacas, dcuerpoenormes, pesados, atormentados podar leche, quse movíadesenfrenadamente, arrincondonocontra la pared; hablábamocon las vecinas, qunos preguntabade quiéeramos hijas; observábamos a los burros. Cuando caia la noche, y el pueblo obscurecia, norefugiabámoen la cocina. El abuelo,  contaba historias, de la trashumancia, al lado de la chimenea. Las llamase apagaron, ahora, cada vez que vuelvo al pueblo, ya  no hay vacas que me intimiden, tan sólo el murmullo del paso del tiempo, acomodado en mi recuerdo. 

 Ana Tapias