martes, 8 de mayo de 2018

El plástico

Un suspiro de ira, se apodera de mi cuerpo, cuando encuentro estornudos de plástico sobre calles, jardines, fuera de las papeleras. Me agacharía a recogerlos, pero no lo hago, sigo mi camino con mis lágrimas malversadas en la contaminación del planeta, que está produciendo desfases en las estaciones, que ya nunca volverán a ser como antes;  donde la nieve, caía, poco a poco, sin ira,  a lo largo de noviembre, diciembre, enero, febrero; donde la lluvía, besaba la tierra a largo de los dias sin inundar las almohadas; donde el frio no se revestía de soledad sino de chimeneas que contaban cuentos; donde el calor no producía cáncer, sino señales de haber ido al campo a trabajar. La contaminación nos dibujará a humanos en el futuro cubiertos de bolsas, para camuflarse y adorar al nuevo sol.
Ana Tapias(todos los derechos reservados)

lunes, 7 de mayo de 2018

Esperar

  Dos margaritas esperan que el viento. se lleve sus pétalos, para desnudarlas de sus afectos, y olvidar el deseo de sentirse escuchadas, que es la clave del afecto. Palabra descuidada por la mayoría, Pensamos que lo tenemos todo ganado por nuestra altura mayestática; por  nuestros ojos elocuentes; por nuestros brazos armados; por nuestras piernas musculosas; por nuestro pelo sedoso y suave; por nuestra  simpatía a prueba de nostalgias diversas. Pero no es así, el cariño es una lucha, dia a día, en duelo contra la rutina;  de de lo que no hicimos por cansancio; de lo que no dijimos por la verborrea del silencio; de lo que no supimos interpretar por miedo a agotar nuestro miedo; de lo que dejamos que se llevara la lluvia sin preguntar. El tiempo derrota siempre la espera como a las margaritas.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

sábado, 5 de mayo de 2018

La rendición

La palabra rendición, vino a mi mente, como un chispazo de sinceridad, al fotografiar a, Leoncio, con su rostro contra la pared; pegado a sus lágrimas; escondiéndose de la realidad que lo ha vencido; que lo ha triturado dejándolo en medio de un paisaje sin sueños. Todos acumulamos dias donde es mejor  no asomarmos al espejo, porqué tal vez aparezca otro. Todos sufrimos momentos de desconsuelo irreconciliables con las sonrisas. Todos encarecemos instantes del pasado para refugiarnos en ellos del presente, que siempre es cruel comparado con el ayer. Todos somos fulminados por la derrota, entregando las llaves de nuestra vida al destino. Pero, como en la Rendición de Breda, siempre quedará la mirada compasiva de nuestra lucha en los ojos del enemigo para hacernos sentir héroes.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

viernes, 4 de mayo de 2018

Metamorfosis de las metáforas

No soy lingüista, pero, de repente la inspiración llama a mi mente y veo palabras encadenadas: "Metamorfosis de las metáforas". Imagino a Kafka, convertido en larva, escribiendo sobre una dura mesa; a su derecha, un pañuelo. Llora a menudo, ser larva lo tiene deprimido; a su izquierda, un trozo de pan blando. Debe comer,de vez en cuando, para no desfallecer en su propósito. Quiere  convertirse en mariposa para incordiar a un escarabajo; que ha olvidado la rutina de caminar; que permanece anclado a sus seis patas, que mueve a disgusto junto a un sofá; que sueña con ser hombre de nuevo para ayudar a su familia a sobrevivir; pero el hombre ha muerto en la metáfora. 
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Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

Adiós a la violencia

El grupo armado que ha esgrimido la violencia en España, como argumento de expresión, de lucha política, durante cincuenta años, la banda terrorista ETA; dice adiós a la violencia. Ha dejado 853 personas sin vida; entre ellos una veintena de niños. 300 asesinatos aún están por resolver. Hoy han olvidado su pasado,  se han cargado de palabras de paz; de gente con corbata y con trajes; para desperdirse de sus brutales actos. Cada mañana, los españoles, comíamos, con uno o varios asesinados en nuestra mesa. Gente sin rostro, con los que llorábamos su muerte prematura, injusta;  tirados sobre las calles, como si fueran parte de una guerra. Cada mañana, los españoles, asitiamos a funerales vestidos de negro, asimilando el dolor de nuestras familias. Pasados muchos años de soportar el luto encerrados en  casa, salimos a la calles a gritar contra ellos. Nuestras manos eran blancas, no tenían sangre como las suyas; que se iban debilitando gracias a la captura  de los Cuerpos y Fuerzas de seguridad. A la banda terrorista la derrotamos entre todos. No son héroes, aunque escenifiquen que lo son; siguen siendo verdugos de las sonrisas; por eso, deberían ir a los cementerios donde se encuentran los cadáveres de sus balas, de sus bombas; abrazarlos en silencio, con dolor,  con remordimiento, con pena. Entonces, tal vez, podríamos integrarlos en nuestra memoria del perdón.
Con todo mi cariño a las victimas, a quien llorado en cada asesinato.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

jueves, 3 de mayo de 2018

El reencuentro

Mi amiga de la universidad, vino a Segovia, el miércoles, con su familia y amigos. Me mandó un whastapp por si tenía tiempo para verla. "Para mis amigos siempre tengo tiempo", la contesté. Estaba nerviosa  por el reencuentro. La abracé con emoción, con fuerza, con el entusiasmo de la universitaria que llegaba desconcertada el primer día de clase. Fue a la primera persona que conocí, en aquella clase de primero de Historia. Pasamos cuatro años juntas, se me indigestaron algunas  asignaturas de Geografía y alguna más, no pude pasar de  curso.  Han pasado diez años, desde que la vi por la última vez. Fui a la misa de su boda, pero no me quedé después. El tiempo ha querido que nuestras vidas no sean paralelas. Nuestros amigos comunes, me han olvidado, a ella no, Está felizmente casada con Jesús, con quien comparte dos preciosos hijos. Ella tiene un trabajo fijo, una casa grande. Una vida estructurada. Yo soy más caótica, más desestructurada. Nunca tuve suerte en el amor, ni en los trabajos. Pero, pese a nuestras diferencias, imposibles de acallar; nos tenemos cariño, que permanecerá hasta el final de nuestros días; porqué, María José, fue la amiga con la que compartí horas y horas en la Facultad de Filosofía y Letras, de la Universidad Autónoma de Madrid; fue la compañera, que leyó mis primeros poemas, a quien escríbia cartas cada verano; fue la sombra que escuchó mis sueños y eso nunca se olvida.
Con cariño a María José Parra Pérez
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

miércoles, 2 de mayo de 2018

Las bailarinas de Degas

Las bailarinas de Degas, se asemejan a estilizadas cucharillas que bailan encerradas, a lo largo, del escenario; están comprimidas a una realidad de la que no pueden vengarse, ni deshacerse, ni fugarse. Han de acoplarse a la voluntad de sus manos, de sus piernas, acogidas bajo su sombra exhausta de ensayar. Su final no es idíico ni mágico, ni espeso en aplausos. Es solitario;  engendrado en la torpeza de sus músculos, que las posan en el firmamento de las estrellas sin destino.

Ana Tapias(todos los derechos reservados)©