miércoles, 7 de noviembre de 2018

Ser o no ser presidente

  Ser presidente de un país, debe ser un trabajo duro, arduo, complicado. Si yo fuera presidenta, se me cerraría el estómago y acabaría siendo una piltrafa, rodeada de consejeros sin escrúpulos, quienes pisarían mi cadáver, y se comerían mis huesos  como si de caníbales políticos se trataran.  Este mundo, que gira sobre su eje, está repleto de malos presidentes, que saltan sobre los deseos de sus gobernados, para seguir en el poder. Bien, es verdad, que fueron votados por los ciudadanos, pero, llegado un momento, por dignidad, hay que, dejar de anunciar medidas, para luego arrepentirse; hay que, prescindir de la importancia de no hacer nada; hay que, soñar con la prosperidad; hay que, despedirse, para no caer en la crueldad de un programa electoral sin rumbo ni destino¡ Ser o no ser presidente!
Ana Tapias(todos los derechos reservados)©

Rescatar el otoño

Cuando camino por las calles inundadas de otoño; siento la necesidad de rescatar cada hoja;  de cubrirlas con besos, de acariciarlas con suavidad;  de besarlas con susurros;  de soplarlas con deseos. Cuando me dejo llevar por la nostalgia de los árboles, viajo hacía el más allá, me paro en medio de la nada alzo los pies y  vuelo.
Ana Tapias( todos los derechos resevados)©

martes, 6 de noviembre de 2018

Migrantes ahogados

En las costas de Barbate, han muerto al menos dieciocho migrantes el martes. Iban apiñados en una patera de madera, entre 43 y 46 hombres, mujeres. Algunos,  llevan chalecos salvavidas;  el resto se aferró a los chalecos de sus compañeros. Hundiéndose unos a otros.  Nadie habla de ellos; parece que nos molesta que vengan a nuestras costas; sentimos que van a inundar nuestro país con sus malas artes; queremos que se vayan a sus países. Pero, su realidad es tan dura, tan cruel, tan inhumana, que ellos, que ellas, deciden saltar por encima del miedo a perder sus vidas en el mar, para lograr una existencia mejor; para no empañar sus ojos con lágrimas de pobreza; para caminar descalzos en medio del asfalto; ya que, nunca los dejaremos nuestros zapatos. Ellos, ellas, son héroes, son heroínas, de la necesidad; por eso, debemos comprenderlos; debemos dejarlos sentirse a salvo; debemos llorar sus muertes, pues su enfermedad la podemos curar con abrazos de solidaridad.
Ana Tapias( todos los derechos reservados))©

Soledad

Soledad, es una palabra cargada de misticismo, de ausencias, de pocas novedades en el horizonte. Algunos la reclaman; otros la necesitan; la mayoría no la tiene en cuenta, pero, como todo en la vida, aparece camuflada bajo las palabras de otros; que no llegan a nuestros corazones cansados, agrietados, erosionados, por la lucha contra el vacío; así vagamos camuflados bajo la soledad del latido, esa,  que sonríe al cruzar la calle  sin mirar al otro lado, por miedo a desvanecerse en la nada.


Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

lunes, 5 de noviembre de 2018

Mi araña doméstica

Hace unos días, que descubrí a una araña. No me gustan las arañas, pero, he decidido  que sea libre de crear su tela de araña.  Vive al lado del cubo de la basura, en una rendija del mueble de cocina. Al acercarme a su espacio, siento miedo, y miro por si me pica; pero, entonces me invade la amistad; a lo mejor, va comprendiendo, con el paso de los días, quién soy; que respeto  su derecho a vivir; que no la voy pegar con la escoba  como si fuera un animal innecesario. Ayer, mi madre casi la mata, y en ese momento, lloré<, pero, ella, , es lista y se escondió rápidamente.  Respiré aliviada, y mis lágrimas se apagaron, pero no sé cuánto resistirá a la costumbre extendida de matar arañas.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

Los niños en Yemen

Leo una noticia, titulada"La vida de los niños en Yemen se agota por la malnutrición" en el  diario ABC.  La foto muestra a una niña, yemení, tumbada sobre una cama. Tiene el pelo negro; los ojos vencidos por la tristeza; el cuerpo masacrado por el sufrimiento que padece. La guerra asola, Yemen, desde 2014  condenando a su población a la miseria.  Los niños, no deberían ser muertos colaterales. Los niños, no han de actuar como juguetes rotos en medio del destino. Los niños,  tienen que ser parte de las calles.  Los niños, han de correr en los patios de los colegios. Los niños, han de soñar con ser futbolistas.  Los niños, pertenecen al futuro;  si son arrebatados de la vida, nadie sonreirá, nadie imaginará, nadie dibujará. Yemen, ha de escuchar los gritos de dolor de sus niños, y enterrar su guerra para siempre.







Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

Cuando era pequeña

Cuando era pequeña, era tímida y fantasiosa, casi como ahora. Al llegar la noche, pensaba que alguien, podría entrar en mi habitación, que era grande y tenía dos camas más, para mis dos hermanas. Así que, para protegerme del ser sin principios, que robaba niñas;  pedía ayuda a mis muñecos; quienes sin decir nada, soportaban dormir junto a mi, en un espacio reducido, donde no podrían estirarse, ni bostezar. Los alineaba alrededor de mi cuerpo, a cada lado de la cama. Para que fueran ellos las victimas del secuestro. En mi huida, del aterrador ser que me vigilaba, me escondía debajo de la sábana. Me quedaba dormida rezando, toda ayuda es necesaria para sobrevivir a los monstruos de la noche
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©