martes, 14 de julio de 2020

Realidad, realidades


En el mantel, bordado, con hilos de diferentes sueños, en que se convierte la vida, con el paso de las estaciones ,sobre nuestros cuerpos( que acabaran por ser invisibles) se alinean   diferentes realidades, con las que hemos de aprender a convivir, a lo largo de nuestra existencia, para la que nunca estamos preparados, pues no elegimos nacer ,teniendo que conjugar nuestros latidos, junto a la de aquellos con los que solo compartimos la incertidumbre.


Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

lunes, 13 de julio de 2020

Blancanieves de la rutina




Blancanieves, nunca morirá, pues todas en algún momento de nuestra vida, nos dejamos atrapar por la fantasía  de despertar de la rutina, con el beso de un príncipe, que nos lleve a un palacio, donde no tengamos que fregar los platos, barrer, tender la ropa, planchar la ropa, limpiar el polvo, ir a la compra, hacer la comida, preparar la  cena, limpiar los azulejos, pasar la aspiradora, poner la lavadoras; actos  que nos obligan a formar parte de una cadena, siniestra, de aprendizajes, para perfeccionar nuestra técnica y ser la perfecta ama de casa; esa que nunca pierde la sonrisa ante la adversidad, de una nueva mancha sobre el suelo de la cocina; pero yo, me declaro en rebeldía, no quiero ser Blancanieves, me niego a ser besada por un príncipe que me haga súbdita de su casa, solo besaré a mis sueños.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

viernes, 10 de julio de 2020

El olvido de la infancia



 La infancia con el paso de los años, se ahoga dentro de la memoria, como las viejas zapatillas, apretujadas, dentro del armario junto a desgastadas preocupaciones, a estresadas angustias, a desdibujabas esperanzas. Zapatillas que llevábamos al rio, para dibujar peces de colores, que se han transformado en esqueletos, que acariciamos desde nuestras gafas de bucear, con la certeza que nuestro destino es formar parte del olvido.


Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

jueves, 9 de julio de 2020

Luces de la mañana


Los contrastes nos abruman con sus interrogantes, que nos abocan a anhelantes utopías, que somos incapaces de vencer en nuestra rutina; donde caminamos sujetos a prisas, angustias, silencios, soledades, misterios, magias, palabras, susurros, ecos, besos, lágrimas, despedidas, asimetrías, golpes, caídas, arco iris, impuestos, deudas, bajadas, subidas, impedimentos, para las cuales carecemos de sombrillas que nos protejan de las luces naturales y artificiales, por eso, hemos de observar con distancia la vida, para no contaminarnos con su impasible destino

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

domingo, 5 de julio de 2020

Conversaciones del atardecer


Las feligresas, antes bautizadas como beatas, salen de misa de  ocho; cada día, acuden a su encuentro con su dios ,católico, que las cuida, que las protege, que las salva de la tristeza, de la enfermedad, de las dudas de un mundo, que es ateo desde su creación; que comulga con la violencia; que se desposa con el odio;  pero ellas, fieles a la costumbre creen en la santidad, rezan por la salvación; confirman la oración;  por eso, cada tarde, sus palabras, se convierten en susurros entre agnósticos, para que no se pierda el eco de su fe.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©


sábado, 4 de julio de 2020

Sobresueldo del recuerdo



Mi madre, acumula en cajones sin destino, las fotografías, centenarias, de mi abuelo, Leoncio, que de vez en cuando, rescato para aliviar mi ánimo, deteriorado, vencido, derrotado, por  las circunstancias que vadean mi monotonía; que la invitan a llorar; que la susurran tristeza; que la acarician sin utopías; que la invaden con interrogantes; que la acosan con el dolor; que la mimetizan en un sinfín de ecos que soy imposible de acatar. La memoria, de mi abuelo, se convierte en mis días, en un sobresueldo de supervivencia para la acidez de mi monotonía.

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

jueves, 2 de julio de 2020

Visión del ayer


 Las viejas fotografías perdidas entre los cajones,  hablan de olvido, cantan al descuido, persiguen la memoria; pero los vivos, envueltos en la incertidumbre, no nos atrevemos a tirar a esos desconocidos, con los que compartimos genes, sangre, historias, que algún día fueron de supervivencia; por temor a la agonía; por miedo a suicidarnos; por pánico a la muerte; por eso miramos cansados, agotados, inmersos en nuestros silencios póstumos, que intentan empatizar con  el ayer, a pesar de tener diferentes abecedarios.

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©