El paisaje duerme dentro del silencio, Los árboles son hospitalizados por
la derrota de la enfermedad. Los árboles también mueren, dejando atrás sueños
imposibles de acariciar, por nuestras miradas, que se detienen sobre ellos
buscando un abrazo hacia la eternidad, que se desdibuja lentamente, devorada
por la soledad, por el olvido, por el caos, de un mundo que gira sin recordar.
jueves, 18 de febrero de 2021
Devorar el paso del tiempo
martes, 16 de febrero de 2021
Mirar al destino
domingo, 14 de febrero de 2021
Contenido de la imagen
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)
viernes, 12 de febrero de 2021
Diálogo en la hierba
Las vocales, sin abecedarios, vagan por los
jardines, buscando sueños que atrapar. Ensimismadas en sus fantasías, escuchan
un diálogo entre una hoja seca y una margarita recién bautizada. Ambas se hallan dentro del mismo mapa de incertidumbres; donde el destino,
sellará sus actos hasta convertirlos en olvido, y las vocales lloraran
analfabetas la ausencia de la belleza.
martes, 9 de febrero de 2021
Claroscuros del destino
El destino es un amanecer, que vaga en nuestro
pensamiento de lado a lado; que cruza la idea de la utopía; que
anhela ser acariciado por nuestro corazón; que se resguarda bajo la esperanza
de que nuestros minutos, nuestros segundos, nuestras horas, se disfracen, de
realidades, que aplaudan nuestra soledad, para convertirla en palabras cada
noche. El destino finaliza dentro del claroscuro de nuestro adiós.
Ana Tapias todos lo derechos reservados©
domingo, 7 de febrero de 2021
Lecturas de domingo
Me gusta leer despacio, sin tiempo ni obligaciones, pero a veces, se cuelan palabras que abandono sin pensar en ellas, aparcándolas en el trastero de mi memoria, de donde las rescato si surgen en alguna conversación trivial, absurda, olividada de contenido. El periódico “El Mundo”, me ofrece un artículo de Jorge Bustos, sobre David Gistau, quien murió hace un año. Su evocación es enternecedora; debajo del gigante de las frases exquisitas, se escondía un ser humano brillante, familiar, soñador. También leo una entrevista a Carmen Thyssen, sobre su colección de cuadros. “Mata mua”, pintado por Gaugin en 1892, vuelve a España. Me alegra que el arte se reencuentre con la mirada de los que acuden al Museo Thyseen( en cuanto podamos viajar, iré a verlo, y lloraré, pues los lienzos, causan esa impresión en mi) Sigo ojeando páginas y encuentro el arte de los hijos de Sorolla, quienes nunca tuvieron el éxito de su padre; puesto que los genes creativos no se heredan, solo se intuyen, por eso es imposible igualar o superar a los padres. Termino leyendo “LOC”( suplemento de el periódico “El Mundo) Me deja perpleja, los desajustes de la relación de un hijo y su madre; famosos, acosados a veces, por las deudas, por los problemas con la justicia; todos ellos vendidos delante del mejor postor televisivo. Intento empatizar con sus vidas, no debe ser fácil crecer sin un padre, y con una madre, que ha de llevar paz, alegría, fundamento, a un hogar roto por una cornada de un toro en Pozoblanco. Mi estado de ánimo, ajustado a las mascarillas quirúrgicas y FP2, me obliga a no subrayar en ciertos libros mis emociones, entre ellos”Los colores del incendio” de Pierre Lemaitre, donde intento no ahogarme, dentro sus frases cortas, su locuacidad de hechos, su insistencia en los sucesos. Busco la brevedad en muchas de mis lecturas, para así, acortar el tiempo de espera de otros textos, de otros libros, que transformarn mi soledad en abrazos de la fantasía.
Ana Tapias( todos los derechos reservado) ©
martes, 2 de febrero de 2021
Limosna del deshielo
Las manos, agotadas de llorar, piden al paisaje que
el deshielo las cubra de nostalgias, las llene de abrazos, las seduzca de utopías,
las bautice en sueños, las cubra de suspiros, las atormenten de abrazos. Las
manos, insumisas de distancias, requieren el calor de un sueño, para
seguir dejando huella en la cercanía de la sonrisa.
Ana Tapias(todos
los derechos reservados) )©





