miércoles, 29 de junio de 2016

La casa de los abuelos

Siempre que voy al Cubillo, pueblo de mi padre; visito la casa de mis abuelos: Evarista y Saturnino, dos campesinos hechos del barro, del hambre, de la carestía, del ahorro. Lloro en cada rincón, en cada recuerdo, en cada beso impuesto por la  distancia. Mis lágrimas, quedan colgadas del ayer, que  me  apena visitar, por temor a no saber volver al hoy.

Con todo mi amor a mis abuelos.

Ana Tapias

Danza Invisible

Una de las actividades de las fiestas de Segovia, era un triple concierto de los " Trogloditas, Danza Invisible, y los Rebeldes". Iba emocionada a ver el cantante de Danza Invisible, siempre estuve enamorada de él, y de ese beso con sabor a amor, que nunca llegaba.  Han pasado veinte años, o algunos menos, desde que era la canción mágica en las noches de los sábados, en los bares atestados de jóvenes. Jóvenes que anoche éramos adultos. Miré sus caras, algunas mujeres tenían los ojos acuosos. Entendí la vida o parte de ella. Cuando todo parece eterno en la juventud, sólo las lagrimas se desvanecen; en la madurez, todo se desvanece menos las lágrimas. Dejamos atrás amigos. que murieron de repente, sin pedirnos permiso, acosados por la deuda de un horizonte al que no pertenecían. Bailé, salté, reí, sabiendo que la música cura la tristeza, que llega desde el otro lado del espejo.

Ana Tapias.

Atentado en Estambul

 Tres terroristas( como me cuesta escribir esa palabra) suicidas, fueron extremadamente felices, asesinando a 43 personas.  No entiendo, que haya  seres humanos, destinados a ser armas, que escupen cadáveres en las calles.  No entiendo, la sangre como forma de expresión, de queja, de reivindicar un estilo de vida. No entiendo, a quienes se disfrazan de intolerancia, para no asumir la realidad. La lucha se ejecuta desde la palabra, con el verbo, a través de la soberanía. El ISIS, amenaza cada uno de nuestros gestos, de nuestros pasos,  de nuestras pequeñas victorias; para sentirse más fuerte, no lo es. Nos podrá matar a todos, pero nunca nos arrebatará la memoria de la sonrisa, esa que esgrimimos al soñar con  un mundo más justo.
Ana Tapias

Dias de parque

Mis tres sobrinos, viven en Madrid, atados al horario de sus padres: de ocho a seis. Madrugan, van al trabajo, apenas tienen tiempo para respirar, para jugar, para ser niños. Al llegar el verano, siempre vienen unos días a Segovia, a casa de los abuelos. Les compro palas, rastrillos, cubos con formas de castillo, pistolas de agua, globos de agua, pompas de jabón; para ir al parque y liberarse de la cárcel que es su rutina. El parque, es conocido como "18 de Julio", nombre de un hospital que la Junta de Castilla León, tuvo a bien cerrar,  a pesar de que es necesario para la ciudad y provincia.  El parque es pequeño, coqueto, tranquilo; vamos los vecinos.  Feli, es una abuela minifaldera, tocada por la gracia de una peluquera que la tiñe las canas, de sus setenta años;  maquillada hasta no dejar rastro de sus arrugas. Lleva a sus dos nietos al parque, que van impolutamente vestidos. Les ha prohibido acariciar el agua:  creando una frontera de odio, de expulsión, de rechazo; hacia mis sobrinos. Si mojan algo grita enfurecida" Y ahora lo limpias".  Feli, es una dictadora de la tristeza, sus nietos no sonríen; hablan como si fueran seres mayores, sujetos a la responsabilidad de la lavadora. He de soportar a esta tirana, que me mira como si fuera una loca, que permite la sonrisa, la alegría, la felicidad. He de callarme, alejarme de su sombra, que refleja la victoria de una educación caduca, nostálgica, y llena de miedo a ser uno mismo. ¡ Sus nietos se lo pierden!


Ana Tapias

martes, 28 de junio de 2016

El 26 J

Estoy desconsolada, despeinada, desconcentrada, y todo por las encuestas electorales  que vaticinaban la victoria de Pablo Iglesias. Ya le imaginaba en el balcón presidencial, y a Rajoy diciendo que dimitía. Pero nada de eso  ha pasado. Pablo Iglesias,  se ha quedado compuesto  y sin novia, y Rajoy ha ganado escaños, así que no se irá. Pedro Sánchez,  ha salvado al PSOE de la gran derrota, de  la madre de todas las derrotas, vamos, y el Partido socialista ya no sabe qué hacer. Todo es confusión entorno a la rosa, si Juan Ramón Jiménez abriera los ojos y viera como la han dejado, mataría a Platero. Tal vez, necesite el rescate de su amigo Albert Rivera, que se niega a negociar con Rajoy. Estoy a punto de exiliarme con mi voto, si convocan unas terceras elecciones generales, por la ambición de los partidos de ser los que manden, los que más influencias tengan y los que más dinero repartan. El sorteo de lotería es el 22 de Diciembre, no en las urnas. Los ciudadanos queremos soluciones, no números premiados en la pedrea.
Ana Tapias.

lunes, 20 de junio de 2016

Muros de silencio

Mi pensamiento me vence en ciertos momentos, estudio mis suspensos como hija, como hermana, como tía, como pareja, como amiga. Me retuerzo en mis  dudas, en mis fallos, en mis meteduras de pata, en mi sinceridad.  Soy una hoja ruta,  con muchos días malos, en los que no estaré a la altura de las circunstancias, lo sé. Pero, también sé que elijo mal a los amigos, a los compañeros; que me encuentro ante muros de silencio, ante seres rocosos, con muchas aristas, que es difícil vencer. Nada puedo hacer,  sino me aceptan como soy: algunas veces lloro, y la mayoría asumo la realidad.

Ana Tapias

Esas miradas

A veces, notó alguna mirada, que me está juzgando. Me conoce levemente, pero se permite indagar en mi tono de voz,  más o menos brusco, más o menos apasionado, más o menos fuerte o débil; me juzgan por mi atuendo,  más o menos festivo, más o menos deportivo, más o menos atractivo; me critican por mis fracasos,  o aciertos a la hora de elegir o rechazar un trabajo, más o menos impuestos, más o menos fecundos, más o menos estériles. Si fuera valiente, que no lo soy, me acercaría a esa persona, hombre o mujer, y le diría" Que ya no vivimos en la España de los rebecas, de los burkas de silencio, de las ventanas cerradas" No sé si me entenderían, o se harían los suecos. Es más fácil juzgar que empatizar. Al empatizar nos damos cuenta, que ellos son como nosotros, que lloran al otro lado de las amapolas.

Ana Tapias.