Tres terroristas( como me cuesta escribir esa palabra) suicidas, fueron extremadamente felices, asesinando a 43 personas. No entiendo, que haya seres humanos, destinados a ser armas, que escupen cadáveres en las calles. No entiendo, la sangre como forma de expresión, de queja, de reivindicar un estilo de vida. No entiendo, a quienes se disfrazan de intolerancia, para no asumir la realidad. La lucha se ejecuta desde la palabra, con el verbo, a través de la soberanía. El ISIS, amenaza cada uno de nuestros gestos, de nuestros pasos, de nuestras pequeñas victorias; para sentirse más fuerte, no lo es. Nos podrá matar a todos, pero nunca nos arrebatará la memoria de la sonrisa, esa que esgrimimos al soñar con un mundo más justo.
Ana Tapias
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