sábado, 31 de diciembre de 2016

El paisaje

El paisaje me  aborda al caminar, al ir al trabajo, al volver agotada de todo lo que me rodea. A veces, me pregunto al mirarlo; si los muertos, estarán a mi lado soñando que viven; si fotografían la eternidad de las formas, que se van desgastando lentamente; si lloran, cuando uno de ellos enferma; si matan, por tener una vida mejor que su compañero de horizonte; si vuelan cada atardecer, buscando un abrazo que los consuele de su soledad.  A veces me pregunto.

El fin del 2016

Cada fin de año, hago  balance.  A nivel personal y a nivel laboral, ha sido de aprendizaje: bueno, a veces; duro, otras. Lo que no perdono a 2016, es la violencia que ha crecido: las guerras que no se han parado; los atentados que no han cesado; las mujeres asesinadas por sus parejas, exparejas. Las lágrimas, han corrido por las calles de ciudades, de casas, de hospitales, de playas, de garajes. Las bombas, la metralla, los cuchillos; han ganado a las sonrisas. El mundo se ha desangrado, ante las miradas adulteradas por la monotonía de todos.  Necesitamos, arquitectos de la paz; susurradores de utopías; terroristas de sonrisas. Necesitamos creer en la vida.
Ana Tapias

lunes, 26 de diciembre de 2016

Los muertos

Los muertos, son seres clavados en la retina, que se aparecen de vez en cuando. Los suelo ver en las calles que frecuentaban; sonríen, caminan, hablan. Siguen en su vida, como si tuvieran cuerpo, como si todo estuviera en su sitio: la vecina, el estanco, la tienda de comestibles, la señora del perro blanco. Todo ha cambiado, hasta las hojas, ya no son las mismas. Las palabras son nuevas, desposeídas de sentimientos, carentes de sentido; apostadas en el blanco negro, cuajado de faltas de ortografía. Los muertos son seres de  humo bajo la niebla.
Ana Tapias

domingo, 25 de diciembre de 2016

No empatía

Yo era de las que sonreía, de las que iba con el corazón en la mano, y lo entregaba a todos; pues nadie me parecía malo. Ahora, he descubierto la cruel, inhóspita, agotadora realidad; nadie es bueno. La no empatía, domina al ser humano; lo trasforma en un ser lleno de humo, de envidias, de odios; que bombardean a los demás. Este descubrimiento, me ha vuelto más egoísta, más negra, más vieja. Ignoro a mi corazón, lo escondo en una caja fuerte, cuya clave no sé si recordaré. La vida es así, como dicen mis amigas.
Ana Tapias

sábado, 24 de diciembre de 2016

Puestos a imaginar

Caminaba embutida en mi bufanda de lana, mi gorro, mis guantes. El frio, la niebla, arreciaba esta mañana de Nochebuena en Segovia. Mi mirada, anhelaba fotografiar la escarcha, la niebla, los escaparates de Navidad. Descubrí  un árbol, parecía incrustado en medio de la calle. Puestos a imaginar, intuyo que  un coche con el maletero abierto, cargado deprisa por llegar a una casa, llena de niños, en su huida hacia la felicidad; el árbol cayó al asfalto. Los barrenderos, usuarios de las calles en las madrugada, lo colocaron en medio de la calle; por si alguien lo reclamaba." Un árbol sin bolas, es triste", dijo, Pinocho, que no le gustaba ir al colegio. Puso las bolas. " Un árbol sin cintas, es melancólico", dijeron, las hadas, que existen bajo las miradas. " Un árbol sin estrella, es una lágrima  en medio de los edificios", dijo, un alegre pájaro.  Los cuentos de navidad, siempre empiezan así.

Ana Tapias

viernes, 23 de diciembre de 2016

Terrorista

No me gusta la palabra "Terrorista", implica dolor, daño, sufrimiento. El " Presunto" autor del atentado de Berlín, ha sido asesinado por la por la policía italiana. El terrorista, disparó primero y la policía se defendió. Siento cierta tranquilidad, no me gusta la violencia. Sé que habrá más hombres, que atacarán los valores occidentales; que dispararán; que se inmolarán; algunos morirán o moriremos: nuestras vidas no valen nada, para aquellos predican la intolerancia, la insumisión a la empatía, al respeto, a las sonrisas de los seres que luchan cada mañana, por sobrevivir en un mundo hostil. Sé,  que algún día la palabra" Terrorista", se exiliará de nuestras lágrimas.
Ana Tapias,

jueves, 22 de diciembre de 2016

Espejo

Envuelta entre pesadillas, que me llevan a un lado a otro de la cama. Me miro en el espejo: me han desposeído de mi cabeza. Mis neuronas correrán libremente por la casa, se perderán por los rincones, no las podré recuperar. " Soy torpe, soy torpe, soy torpe", me repito. Llevo un chándal horrible, que creía que había tirado hace años. Soy el busto de un maniquí de tallas grandes. No puedo pensar qué me ha llevado a ese estado, la única solución es despertarme. Me levanto con inquietud. Busco el espejo que hay enfrente de mi cama, soy yo, ese ser cargado de incertidumbres.
Ana Tapias