miércoles, 28 de febrero de 2018

Desaparecidos

Una amiga me ha mandado un whatsapp con la foto de un niño, es moreno, delgadito,sonriente. Debajo de su nombre aparece la palabra"desaparecido", el dia que fue visto por última vez, dónde se encontraba en el momento de la desaparición, cómo iba vestido y los teléfonos adonde llamar. Es asombroso cómo un niño de ocho años, que tenía que recorrer 100 metros solo no deja rastro; es precoupante el silencio de su voz; es descorazonador imaginarlo perdido, asustado, vagando, en medio de la naturaleza; es atroz que unos segundos, minutos, horas, el ser que amamos no nos invite a oir su voz, a escuchar sus pensamientos, a cantar con él, a oir su contagiosa risa, a soñar bajo su mirada, a deslizar un poema en su hombro cuando lo acariciamos. Los desaparecidos nos invitan a perseguirlos llenos de interrogantes, vestidos de lágrimas, desnudos de gritos que claman su aparición.
Ana Tapias(todos los derechos reservados)

Gotas de lluvia

Recorro con mi mano, cada gota, impresa en el marco de la ventana.  Sé que nadie valorará su esfuerzo por sobrevivir. Sé que su entierro no tendrá lágrimas. Sé que resbalarán como si la vida fuera  un instante delante de mi mirada. Sé que no serán  recordadas. Sé que son efimeros fuegos artificiales de la lluvia.Sé que mañana viajarán hacia olvido, de donde un soñador las rescatará en sus palabras.
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Ana Tapias( todo los derechos reservados)

Pesadillas

Mis pesadillas me acojen cada noche en su mundo paralelo. Siempre sueño y sueño secuencias que me inquietan, intimidan, invitan a despertarme asustada. Hace veinticuatro horas, la imagen que aún recuerdo era una mujer, alta rubia a la que ayudaba a hacer la cama. Me contaba lo que era el embozo de la sábana  y me aseguraba que nunca sería una buena ama de casa.  Me desperté rara, tal vez, fuera una jefa del otro lado de la realidad, quien no alimentaba mis esperanzas de tener trabajo, Hace seis horas que caminaba por una zona de campo, pensaba que era un barrio de Segovia, San Lorenzo, pero no lo reconocía del todo. Había una cuesta muy empinada, sabía que si la bajaria me caeria sin remedio. Di me dia vuelta para ir por otro camino, hasta llegar un pueblo con un Castillo al fondo, había una feria. Pregunté dónde estaba, me dijeron un pueblo que nunca habia oido, otro pueblo que estaba cerca era  Cabañas de Polendo,  No sabia cómo salir de alli, fui caminando hacia el pueblo, por si podía esperar el autobus para Segovia. Me desperté en medio de la nada, que es en lo que se convierten las pesadillas.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)

martes, 27 de febrero de 2018

Momentos en el inodoro

El inodoro es la habitación que más necesitamos de la casa, y tal vez la más olvidada y desconocida. Pocas veces la enseñamos a los invitados, que preguntan incómodos por el baño, que es como nuestro altar secreto, donde escondemos nuestras digestiones que se evaporan al tirar de la cadena. En mis momentos de inodoro suelo leer; o escuchar a mis sobrinos: Guille me cuenta historias de la Guerra de las Galaxias; Mariana me canta canciones. El olor de la despedida se disipa entre palabras que nunca volverán.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)

El artista

Leo la biografía de Goya( 1746-1828) observando sus pinceles que retrataron con detalle a reyes, principes, infantas, ministros; es facil imaginar que se movió dentro de la Corte con soltura, con acierto, sin detenimiento en las penurias, pero no fue asi, Goya como cualquier artista, tuvo que pasar lo suyo antes de pintar"Las pinturas negras" entre 1819-1823. Trabajó, incansablemente, haciendo de casi todo en la pintura para sobrevivir. El artista siempre está sometido a la coyuntura histórica, sube al tren de la incertidumbre cuando los acontecimientos arrasan sus ideas, que lo dejan en la estación de la eternidad colgado del azar.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)

lunes, 26 de febrero de 2018

Conejo

Mi abuela materna, Encarna, los domingos cocinaban conejo, que todos comian menos yo. No  soportaba la idea de masticar, alegremente, al animalito que corria por el campo verde, con sus orejitas grandes; que devoraba zanahorias en los dibujos animados; que me recordaba a mi primer peluche."Hambre tenías que pasar", remendaban mis abuelos, que sufrieron la escasez de alimentos en los años de la guerra civil y la postguerra.  Imaginaba otra guerra civil, donde no me quedaría más remedio que devorar hormigas, saltamontes, gatos, perros, ratas y conejos. Pasados los años no he entrado en razón, sigo sin comer conejo pese a que su envoltorio es sofisticado y fácil de digerir, antes veia al conejo sin pelmo colgado en la terraza. El plástico que envuelve al conejito sigue significando para mi la libertad del campo tiroteada.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)

domingo, 25 de febrero de 2018

Cien niños asesinados en Guta

Si supieramos que en cualquier parte del mundo han asesinado a cien niños, estariamos inmersos en una espiral de condenas; poniendo lazos negros en nuestros muros de Facebook;  iluminado edificios con la bandera de Siria;  guardando minutos de silencio en las calles. Los niños asesinados eran sirios. Una guerra olvidada, defenestrada, marginada, del marketing del duelo politico de los grandes estados, que no quieren tener problemas con Rusia; cuyo ejército combate contra los rebeldes sirios a los que se unió el Estado Islámico, y parece  hasta verosimil que los quieran eliminar de la faz de la tierra, para que no cometan más atentados, ni todas las monstrusidades que hacen y nos muestran sin pudor. Pero, hay limites que incluso en una guerra a largo plazo, de desgaste, como  seesta convirtiendo la de Siria, no deben ser rebasados. La población civil ha de ser respetada, protegida, cobijada en lugares seguros, pues ella no forma parte de ningún ejército. Su destino no ha de ser marcado por los ejecutores que dicen quién, cuándo y cómo han de morir. Las guerras no tienen sentido, ni causas justas, ni nobles. Las guerras son pequeños territorios de poder, donde exacerbar el miedo, la angustia, la tristeza, de aquellos que se acuestan, cada noche, pensando que mañana acabará de una vez la maldita pesadilla de enterrar a padres, a madres, a hijos, a nietos, a sobrinos, a primos, que nunca hicieron daño a nadie.
Ana Tapias( todos los derechos reservados)