lunes, 30 de abril de 2018

La tristeza de la flor

El domingo nevó sobre Segovia, fueron unos copos insginificantes, pero para las margarita del parque de mi niñez, al que voy con mis sobrinos;  es una realidad absurda, que las  ha sometido al delirio del tiempo, que se ha vuelto paranoico. La margarita, ha de asumir el cambio de invierno a primavera en unos segundos, por eso, tal vez este triste, y lloré en medio del aire frio,  con lágrimas que miran hacia la tierra.
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La carterilla

La carterilla, así la llama mi madre, esconde alfileres y alguna aguja. Los alfileres sujetan, marcan, el camino por donde han de ir las agujas. La carterilla se camufla dentro del costurero, donde los hilos hablan, alegremente, de su rutina, nunca tienen estrés;  ni salen a practicar running; ni van a tomar vinos con los amigos. Lo suyo es crear formas, estilo, juegos de miradas, entradas al optimismo en los que han olvidado sus sueños en el desván del tiempo. Para mí, la carterilla son los dedos, los ojos, de mi madre, ajustados, clavados, enamorados, de los vestidos que cosía a mis hermanas y a mi. Ha perdido vista, pero sigue usando la carterilla
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sábado, 28 de abril de 2018

Oir la voz de las mujeres

 Las obligaciones adquiridas me aburren; maquillarte, pintarte los labios, llevar tacones( mido 1 46, no los uso), teñirte  el  pelo de rubio, usar minifalda con un buen escote. Actos que buscan agradar al hombre,  escondido bajo las fauces del macho, que nos elegirá como novia y no a nuestra amiga del alma, que no ha hecho bien los deberes. El concepto de mujer ha de cambiar. Ya no es suficiente con ser la consorte de la costilla de Adán; con ser la señora de; con permitir que nuestros actos estén milimetrados por lo politicamente correcto. He olvidado las veces que mi abuela, Encarna, y mi madre, al oir cómo decía un taco, me soltaban"En las mujeres queda peor que en los hombres", evidentemente, yo seguía diciendo tacos, siempre fui algo rebelde, La mujer ha de salir de el  espejo, espejio; para hablar de sus sueños; contar sus lágrimas; vadear sus dificultadees; eliminar sus miedos; fraguar su pensamiento en la cercanía no en la distancia de la utopía. Ya va siendo hora, de que las mujeres seamos escuchadas y no sólo observadas.  Las mujeres somos voz no silencio.
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jueves, 26 de abril de 2018

La sentencia de la Manada

Los jueces al dictar sentencia, han devuelto el cuerpo de la joven al  portal pamplonés donde  fue arremetida por cinco hombres en plena forma sexual. Los jueces, uno de ellos, apuesta por la absolución, no han creido que fuera violada; saben que algo pasó, pero no lo tienen lo suficientemente claro"A veces el horizonte está lleno de preguntas, señorias, y la verdad se la lleva el viento". Asi que,  han optado por condenarlos a nueve años de cárcel, que es una débil eternidad, al lado, de un cuerpo tomado por extraños; que siempre llorará en el oscuridad; que siempre pensará que porqué habló con uno de ellos; que se cuestionará su actitud, tal vez, debería haberlos insultado, pegado, magullado, o dejado matar. Asi, la violación que no acoso, hubiera estado claro hasta para tres jueces, que han olvidado que el ser humano no es un máquina con botones de cambio de actitud, es un delicado conjunto de miedos.
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Las edades del estropajo

Envejecer no es cuestión de humanos, que disimulan sus canas con tintes de diversos colores en su pelo; también es cosa del estropajo. Dentro de unos dias, tendré que enterrar en silencio, sin derramar lágrimas, bajo mi anulada preocupación por el destino de su alma a mi estropajo. Sólo me quedará el recuerdo de los buenos momentos juntos al lado de platos, cubiertos, vasos, ollas, cazuelas, y bandejas de cristal. Adiós amigo, nunca olvidaré el cariño que tenías a mis dedos, a mis manos, a veces, cargadas de palabras que nunca borraste. Adiós.
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miércoles, 25 de abril de 2018

Soportar envidias

Tengo una prima que no es prima,  tengo un tío que es tio, tengo una tía política que no es tia, Hace doce años, que murió, la madre, de mi tio, y, no tengo relación con él; la que tuve antes, estuvo marcada por el maltrato verbal hacia mi persona. He  soportado estocaimente; he llorado a escondidas muchos años su bestial actitud hacía mi. He intentado olvidar sus insultos, casi lo logro, pero, Segovia es pequeña, asi que, de vez en cuando me lo encuentro con su mujer, hecha de odios e inseguridades; de su hija, escrita con envidias y malos pensamientos. Siento que mi cuerpo es acribillado, es asesinado, es tirado en medio de la calle. Me cuesta seguir caminando, paso a su lado digna, mayéstatica, sufriendo los ataques del tio de sangre, de su mujer, de la prima de no sangre, que han derribado la memoria en común que tenemos.
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Más dos cremas

No sé que tienen las cremas, que las mujeres las usan como si fuera decisivo para retrasar su envejecimiento. Soy una analfabeta de cosméticos, me aburre tener que tomar la decisión vital y estratégica para mi piel, de elegir entre una y otra; doy por supuesto, que las más caras me harán rejuvecener y las más baratas me llevarán a los anticlinales y sinclinales de la vejez. Asi que, cómo  conoco a los espejos donde me reflejo; mi abuela, Encarna, era un cádaver, de noventa y dos años, sin  una arruja en su piel blanca, repleta de felicidad; mi madre, Carmen, a sus ochenta años, rebosa sinceridad en su piel; me dejo querer por el paso del tiempo, olvidando los potinges faciales. Pero, hay mujeres, con poder, que deciden meterse en el bolso dos cremas, eso si, por error;  para tonificar sus palabras ante la Asamblea de elegidos;  que hartos de preguntarse sobre si Madrid va bien, sólo se miran los unos a los otros criticando su  decrepitud.
Ana Tapias( todos los derechos reseravados)
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