La caída
de las hojas, desnuda nuestra alma, si es que la tenemos. La vida,
tal vez, sólo sea un sueño que no nos pertenece. Unos, atribuirán
este sueño a un dios; crearan religiones; construirán templos donde
orar en silencio; donde llorar por sus pecados; donde dejarse llevarse
junto a él. Otros, lo definiremos como soledad del caos, de la química,
de la nada; que explotó y nos trajo hasta aquí; pero que, en cualquier momento,
nos devolverá encerrados en un ataúd, con los ojos vueltos, con la sonrisa
eliminada, con la sangre desierta; al
espacio donde seremos meras partículas, como las hojas son meros recuerdos. El
otoño nos devuelve a la realidad
viernes, 30 de noviembre de 2018
jueves, 29 de noviembre de 2018
El bostezo de la naranja
La naranja, despierta entre suspiros y susurros de un día, que no sabe si vivirá o morirá; de un día, que no acierta a ponerse de pie o estar sentada; de un día, de lágrimas o de sonrisas encajadas sin paraguas. La soledad del despertar, siempre es incierta, pues, no sabe quién le ha venido a visitar en sueños; quien le ha incrustado un deseo debajo de almohada; quien le ha besado desde su distancia. La naranja bosteza al arrullo de los tímidos rayos de sol
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©
miércoles, 28 de noviembre de 2018
A pesar de todo
La vida, a parte de ser maravillosa, es un "A pesar de todo". A pesar de todo, sigo luchando. A pesar de todo, creo en mi sonrisa. A pesar de todo, no me rendiré. A pesar de todo, voy a ser feliz. Nadie nos dijo que el camino hacia la muerte fuera fácil, agradecido, ni simpático. Está cuajado de pequeñas, venganzas, de seres mediocres, infelices, absurdos, con los que hemos de aprender a convivir, a pesar de todo
Ana Tapias( todos los derechos reservados)
Ana Tapias( todos los derechos reservados)
©
lunes, 26 de noviembre de 2018
Fatiga de la vida
No soy una gran deportista, pero, sino
camino, me duele la espalda, al estar tantas horas sentada. Como no
caminé el sábado y domingo, salí el lunes a estirar algo las piernas. No tenia
claro el rumbo de hacía dónde iría, pero llevaba mucho tiempo sin ir a saludar
a mi árbol. Fui directa a abrazarle, hasta llegar me paraba a hacer fotos. Una
mujer mayor, pequeñita, con gafas, me seguía, la adelantaba, me paraba a hacer
fotos, así estuvimos un rato, hasta que me habló¿ Qué haces con las fotos?,
preguntó" Las pongo en mi blogs o en Facebook" contesté, sin más pretensiones
de continuar la conversación. Ella siguió hablando, la animé a caminar un
rato juntas, me contó que era religiosa. Me podía haber callado,pero confesé mi ateísmo
y mi desencuentro con las monjas, Concepcionistas, de Segovia; dos de ellas, me pegaron y ahora estarían en la
cárcel; pero en 1976 y 1978, la iglesia aún tenía mucho poder. “Jesús, no tuvo
la culpa", me contestó. Hecha mi confesión ante una mujer desconocida. Me
dijo, que había dirigido colegios de las "Oblatas". Ayudaban a niñas
con hogares deshechos,; con padres con la cárcel; con madres ajenas a las
necesidades de sus hijas. Para mantener a estas niñas, ella, había tenido que
pedir de casa en casa. Nadie los ayudaba en aquellos años, y sobrevivían como podían.
Con algunas de las niñas, hoy adultas tiene contacto por WhatsApp. Siguen
teniendo casas para ayudar, pero ahora son mujeres maltratadas, mujeres sin
recursos. Su relato me llegó al corazón. Nos despedimos con un beso y sor
Angelines prometió rezar por mi. Voy a volver a caminar por allí,
necesito verla, es todo bondad e inteligencia
A sor Angelines con cariño
Ana Tapias( todos los derechos reservados)
Violencia contra las mujeres
Ayer, fui incapaz de escribir sobre la violencia
ejercida contra las mujeres, pues, "presuntamente" asesinaron a la
víctima número 45 de este año. Por la mañana, acudí con mi amigo, José Emilio,
a la concentración que hubo en nuestra ciudad. Éramos pocos, ayer, en Segovia.
Siempre las mismas caras: políticos que espera la reelección en mayo;
directoras, directores de centros oficiales de la Junta;
organizaciones feministas; miembros de los fuerzas y cuerpos de seguridad del
Estado, y poco público sin cargos, ni prebendas. Llovía sin dejarlo, eran las
lágrimas de las asesinadas, que suplicaban ser escuchadas. La gente, nunca se molesta por otros; no
da la cara; siempre mira para el lado de su comodidad; nunca destrozada por un,
hombre, que pega sin razón; que asesina sin motivo; que descuartiza para
sentirse a salvo de su mujer. Las estadísticas de la ONU, dicen que, en América
del Sur, asesinan nueve mujeres al día. En México el feminicidio ya no extraña
a nadie, y parece hasta consentido, pues no se encarcela a los asesinos.
Quedan fueran de las estadísticas, aquellos países donde las mujeres son
sombras invisibles, que pululan por la calles como si no existieran. Son países
donde hasta respirar está prohibido. No olvidemos que. cada día, cada mes, cada
año, son asesinadas, bajo la complicidad de sociedades que se visten de
rituales anclados en el pasado, miles de mujeres que no deberían morir.
A las víctimas
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©domingo, 25 de noviembre de 2018
Detrás de la lluvia
La lluvia aparece y desaparece, pero qué se esconde detrás de la lluvia. Tal
vez, en un ejercicio de tolerancia y acercamiento, deberíamos alzar la cabeza
hasta tocar las nubes y preguntarlas, para conocer si detrás de la lluvia existen
sentimientos, o sólo es un arrebato de
locura como los besos dados sin destino.
Ana Tapias( todos los derechos reservados))©
No queremos ser Blancanieves
Las mujeres estamos hartas de ser
Blancanieves, y ser enterradas en ataúdes de cristal con manzanas envenenadas
de maltratos. No necesitamos de príncipes que nos rescaten.
Necesitamos mejores leyes frente al acoso; frente las amenazas, de
aquellos que no respetan nuestra libertad. Las mujeres queremos caminar sin
mirar hacia atrás. Queremos soñar sin miedo. Queremos amar sin ser heroínas.
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