Una ya se
siente con el ánimo agotado, desencantado, descuartizado por la envidia, por la
maldad, por el egoísmo, de muchas amigas, que me hirieron, cuando llegó a
mi vida, Fuencisla, a través de una red social:
donde es poco probable, que existan personas con corazón, pero encontré
a una mujer maravillosa, que ha aportado a mi vida luz; que me escucha, que me
lee, que no me juzga, y en la que puedo confiar con la certeza de saberme
fuerte, nunca vulnerable. Fuencisla, aprende, cada día, a sobrevivir con su enfermedad, intento
apoyarla con mi cariño, que no sé si es suficiente, por eso escribo emocionada
estas palabras para ella; que saltando sobre su dolor, ha hecho con sus manos,
una caja con un espejo, y dos camisetas; una de ellas, con unas amapolas( amo a
las amapolas); un regalo, sencillo, sincero, sonoro, que habla de la belleza del sentimiento, de una gran mujer, que ha luchado desde niña y ahora, se enfrenta a
una nueva batalla, de la que saldrá
victoriosa, y, en la que me tendrá a su lado, pese a la distancia de nuestros
cuerpos.
Con inmenso a
cariño, a mi amiga, Fuencisla ¡A por la vida!
Con inmenso a cariño, a mi amiga, Fuencisla ¡A
por la vida!
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©

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