Esta fotografía, pertenece a la pensión
donde vivió Antonio Machado, en sus años en Segovia. Vuelvo una y otra
vez, a respirar el aliento poético que desprenden pasillos, habitaciones,
ventanas, de la tristeza de un hombre viudo; que anhelaba la felicidad pasada;
que entraba, que salía, que buscaba el ayer, para resistir el hoy, como tantos
de nosotros, que caminamos acompañados de nuestros fantasmas; a quien abrazamos
sin miedo: a quien hablamos entre susurros;
a quien soñamos con melancolía. El poeta, dibujó su alma en estas paredes; espejos
de silencios, de soledades, de lágrimas, que vuelan envueltas en abecedarios
hacía el mañana.
Ana Tapias ( todos los derechos reservados)©

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