jueves, 16 de julio de 2015

Roberto Calviño

Era minero, quedó atrapado bajo toneladas drocas y de carbón. A sus 40 años ha dejado la vida, contagiando como si de una gripe fatal se tratara  de lágrimas, ddolor agudo, de guillotinados sueños a familiares y a amigos. Veo su foto en Facebook, soy de un grupo llamado" Yo lucho por los mineros". Su sonrisa sdibuja débilmenten su rostro, manchado  poel colo de su monotonía. ¿ Por qué tuvo que morir? Lágrimas negras sdeslizan por los valles buscando a Dios.

A la memoria dRoberto Calviño

Ana Tapias

Plutón

 El planeta enano ha sido fotografiado por la nave New Horizons, despertando la adormecida  utopía
 de colonizael más allá.  El terricola está habituado a haceel amor con la estrellas. Uextraterrestre le acaricia con ternura, no lregaña por mear fuera de la taza de water; por vaciar la tarjeta de crédito comprando zapatos, que solo se pondrá una vez.  El terricola  sueña con abandonael amasijo de contaminación,  poel qudeambula atormentado, lúgubre, cariacontecido por las deudas, por las zancadillas, por las lágrimas,  para pode volver a sentir  su suspiro. 
 Ana Tapias

miércoles, 15 de julio de 2015

Femicidio

Otra mujer, más,  asesinada eEspaña, se llamaba Chari, 60 años de Málaga( aún por confirmar oficialmente). La lista de femicidios la componen 50 mujeres, cuyas vidas permanecen tendidas eel olvido. Leo sus nombres, acojo sus apellidos en mi memoria. Sus rostros, ensangrentados, saltan sobre mi silencio, que llora pausadamente, soportando la respiración, rompiendo mi latido, questalla en un lamento "Ellas no deberían haber muerto. Ellas deberían ser cuerpos enteros".
 La violencia pudrla razón, la trasforma en venganza. La violencia  aniquila. Basta ya de matar.

Ana Tapias

martes, 14 de julio de 2015

Mónica

Mónica es una vecina de toda la vida, viven otra calle, en otro bloque, habíamos coincidido poco.
Empezamos a hablaeel parque, mientras su nieta y mi sobrino jugaban. Su marido un hombre menudito, miope, timido, murió drepente. El dolor, la tristeza, la penumbra, se atrincheró en la dulce mirada dMónica. Al darla el pésame  lloramos juntas. Me la encontraba a menudo, intentaba calmar su pasión,  anclada en la memoria, qununca es fugaz coel recuerdo. La animaba, ldejé un libro " La voz dormida" d Dulce Chacón, ama leer.
 Salí caminar, la ví, sus ojos seguían mirando al pasado. " Si viviera mi marido podría cuidar a mis nietas, sola no me atrevo, son muy pequeñas", dijo. Mdieron ganas de abrazarla, pero no lo hice, seguí caminando, Mónica sdifuminó eel laberinto de las emociones.

Ana Tapias

Ballenas

Las ballenas son animales ausentes de la hormonada ciudad. Se balancean entre mares y océanos, donde conviven junto a plásticos, que pasan a sus intestinos, convertidos en improvisados basureros, que acaban varados en la orilla. Alguien llora su muerte, una más, eel seno de una sociedad que golpea al planeta.
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Ana Tapias

domingo, 12 de julio de 2015

Imágenes

Compro el periódico los sábados, lo leo pausadamentel resto de la semana. Dos imágenes secuestran mi ánimo, una está en portada es Omar Sharif, en Dr Zhivago, joven, apuesto, inmune a la muerte, que le ha consignado como un mito, de lengua, de trapo, al que admirar, amar, idolatradesde la butaca, el sofá, la cama. 
La otra imagen sesconden páginas interiores, es una niña de 17 años,  casada a la fuerza coun hombrde 47 años en Chechenia. Ramzam Kadirov, presidentChecheno, ha impuesto la poligamía, la" Sharia" y la tortura; con la complicidadPuttin.
Jedha-Luiza Goylablyeva llora, mrecuerda a  una virgen qurecorre las calles de pueblos y ciudades, españolas,  en Semana Santa. Su dolor, tristeza, ocaso de felicidad,  es un impuesto a pagar para sobrevivieel terror. Resucitará cada mañana al lado del hombre que la viola.


Ana Tapias.

jueves, 9 de julio de 2015

Geografia del recuerdo

Guille, queria ver la huerta de la que tanto hablaba su abuelo. Fuimos al Cubillo, pequeño pueblo segoviano.  Mi padre va cada dos dias a regar. Busca refugio a su orfandad, camuflándose coel paisaje que sembraron sus padres.
 Al bajarme del coche no vi a mi abuela, como otras veces; al llegar a su casa, en la que vive uno de mis tios, no oi cantar a mi abuelo, como otras veces. Le comenté a mi madre" Hoy no siento tristeza". Tuve que entrar en la casa, lo hice por la cuadra;  mi abuela me enseñaba los chotitos; mi abuelo ordeñaba. Mis lágrimas flotaban, exhaustas,  de un lado hacia otro, incapaces de asumir  la derrota del  paso del tiempo. 
Guille fue feliz, es analfabeto de la ausencia.
Ana Tapias.