Era minero, quedó atrapado bajo toneladas de rocas y de carbón. A sus 40 años ha dejado la vida, contagiando como si de una gripe fatal se tratara de lágrimas, de dolor agudo, de guillotinados sueños a familiares y a amigos. Veo su foto en Facebook, soy de un grupo llamado" Yo lucho por los mineros". Su sonrisa se dibuja débilmente en su rostro, manchado por el color de su monotonía. ¿ Por qué tuvo que morir? Lágrimas negras se deslizan por los valles buscando a Dios.
A la memoria de Roberto Calviño
Ana Tapias
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