domingo, 13 de diciembre de 2020

Sin mascarilla

Pasé el Covid en la peor etapa, cuando más muertos hubo en mi ciudad Segovia; cuando nadie iba con mascarilla. Desde entonces, he perdido el olfato del rostro;  he olvidado la memoria de los gestos;  he secuestrado el canto de la esperanza en una mueca; he silenciado palabras en mi diccionario de supervivencia. Desde entonces, busco dentro de las mascarillas, el espejo de personas, que se encuentran a salvo de la incertidumbre dentro ellas. Desde entonces, hallo a personas desdibujadas, desfiguradas, desfragmentadas, por la erosión del dolor, de una enfermedad, que ha creado seres invisibles, con ojos que lloran en el seno de una sociedad,  que ha tenido que aprender a respetar la distancia del sufrimiento

 

 

© Ana Tapias( todos los derechos reservados)

Descansar de la rutina

Los trabajos me agotan, son un collage de esfuerzos unido a personas, con las que he congeniar para que sea llevadero el tránsito hacia mi otra vida: la de ser útil a los demás. Pero las personas, no son fantasías son seres cargados de complejos, envueltos en experiencias, que rezan al dios de la competencia; todos quieren ser el mejor, el que destaque, el que sea imprescindible para la organización. Eso requiere un gran esfuerzo de concentración, de no equivocarse, de no dejarse llevar por los impulsos de la razón, si no por el equilibrio de las sonrisas, que siempre ayudan a crear espacios del entendimiento. Los trabajos me dejan fueran de las emociones, al lado de la precariedad de la libertad, por eso, necesito perder mi mirada en el horizonte ,donde puedo soñar con ser yo sin temor  a ser criticado.

 
Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

martes, 8 de diciembre de 2020

Charcos


 

Los charcos tiritan de frio en la madrugada, bajo el olvido de las ausencias, que lloran el deterioro de la memoria, que se ahoga en el descuido de quienes no creen que la vida es maravillosa, que las utopías no se expurgan, que el horizonte  no es un abrazo al sentimiento, que todo no es posible si nos atrevemos a luchar, que el camino no termina secuestrado en un camposanto, que la felicidad  no es una rutina de la cuenta bancaria, que el amor no se pierde en el mercado de la incertidumbre. Los charcos son farolas, que encender en nuestros momentos de oscuridad.

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

domingo, 6 de diciembre de 2020

Niebla de la mirada


 

No somos conscientes,  de que nuestra mirada se alimenta de sueños, que cree en la esperanza, que busca el consuelo en las sonrisas,  que acaricia el paisaje desde su dolor, que resiste a la soledad bajo sus zapatos, que anhela primaveras en su destino, que susurra paz en las palabras, que admira abecedarios con tachones, que encuentra empatía en el miedo de los demás, que imagina mundos al otro lado de la distancia; por eso a veces, nuestra mirada cansada de la indiferencia de nuestro pensamiento, se vuelve niebla que cubre nuestro cuerpo de olvido

 Ana Tapias( todos los derechos reservados) )©

 


viernes, 4 de diciembre de 2020

Soledad de ser invisible


 

La mayoría de las personas que nos rodean son invisibles para nosotros, incluso aquellas de las que presumimos conocer o tal vez amar, siempre se nos escapa alguna palabra, algún gesto, algún sentimiento que lo hacen diferente; que lo vuelven auténtico; que lo invitan a no ser parte de nuestros contornos de la imaginación, adonde llevamos desnuda nuestra soledad, que se deja querer por el destino que la intenta vestir con abecedarios, que termina por desobedecer,  cubriéndose de frío, de calor, de lluvia, de nieve para culminar en un charco de ausencias donde se ahoga sin ser escuchada

 


Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

jueves, 3 de diciembre de 2020

Sombras de nostalgia


La vida se aparece a una sombra, unas veces  en color, otras en blanco y negro, que confluyen bajo la mirada de los soñadores, que caminan sin aliento; sujetos a la rutina de sus pasos que chocan contra la nostalgia; que besan el suspiro sin pedir permiso; que acarician el deseo con afán de enamorar; que anhelan la eternidad, que nunca se refleja en los espejos, solo en las viejas fotografías donde el recuerdo es sombra invisible que vuela sobre el tiempo.  

Ana Tapias( todos los derechos reservados)©

 

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martes, 1 de diciembre de 2020

Vuelo del recuerdo


 El recuerdo siempre vuelve, es como las cigüeñas que se dejan querer en los altos de las iglesias, como si fueran las montañas de nuestras ciudades; donde caminamos pegados a la incertidumbre de nuestra realidad, que se desmorona bajo nuestra mirada que llora sin poder cambiar de sueño; sin poder acariciar el destino; sin poder besar el deseo. El recuerdo siempre nos abraza al ayer, que suspira nostálgico cada invierno.

Ana Tapias ( todos los derechos reservados(©